En los años 60, siete años podían marcar una revolución en el diseño de automóviles. En ese lapso, modelos como el Chrysler 300 o el Corvette podían llegar a tener hasta tres generaciones, mientras que el Thunderbird podía alcanzar cuatro. Fue en este contexto cuando General Motors lanzó su nueva línea de camiones C/K en 1967, un salto cualitativo en estilo y tecnología respecto a sus predecesores.
Hoy, el Suburban de 1967 a 1972, disponible con insignias de Chevrolet y GMC, se ha convertido en un vehículo de colección con valor en alza. Aunque históricamente ha quedado un paso por detrás de las pickups, su popularidad está creciendo entre coleccionistas más jóvenes, que ven en él no solo un clásico, sino también un objeto de deseo.
El diseño del Suburban de esta generación destaca por detalles cuidados. A diferencia de un pickup con carrocería alargada, su panel trasero presenta un perfil inclinado hacia adelante, y las luces traseras emergen de la carrocería de forma única. Estas líneas fueron obra de Bill Mitchell, el mismo diseñador detrás de iconos de GM como el Buick Riviera, quien aportó elegancia y modernidad a estos vehículos.
Además de su estética renovada, los nuevos Suburban incorporaban mejoras en comodidad y seguridad, como camas de carga de doble pared y un sistema de apertura de la puerta trasera con una sola mano. Sin embargo, la mecánica seguía anclada a la robustez de la época: suspensión trasera con brazos longitudinales y delantera independiente en los modelos de tracción trasera, mientras que los 4x4 mantenían ejes rígidos con ballestas en ambos extremos.
Uno de los cambios más significativos fue la incorporación de una tercera puerta de pasajeros en el lado del conductor, facilitada por una batalla alargada de 127 pulgadas —un 12% más larga que en generaciones anteriores—. Esta modificación rompió con décadas de tradición, ya que los modelos anteriores (1947-1955 y 1955-1959) y el primer C/K (1960-1966) compartían la misma batalla que las pickups de caja corta. El nuevo diseño permitía un acceso más cómodo a la segunda fila de asientos, evitando que los pasajeros tuvieran que rodear el vehículo por la calzada.
En cuanto a motorizaciones, GMC ofreció en 1967 tanto el V6 de 305 como el de 351 pulgadas cúbicas, heredados de la primera generación de camiones C/K. El 351 desapareció en 1968, pero el 305 se mantuvo disponible hasta mediados de 1969. Además, los compradores podían elegir entre una amplia gama de motores, desde el clásico seis cilindros en línea de Chevrolet hasta los V8 de bloque pequeño y grande, ideales para remolcar o transportar cargas pesadas.
Entre los V8 de bloque pequeño disponibles se encontraban motores de 283, 307, 327 y 350 pulgadas cúbicas. Aunque el 400 cid también se consideraba de bloque pequeño, su mayor cilindrada lo diferenciaba del 396 cid, un V8 de bloque grande. Esta diversidad de opciones mecánicas, junto con su diseño atemporal, explica por qué el Suburban de 1967 a 1972 sigue siendo un referente entre los vehículos clásicos.