La recuperación tras el incendio de Hermit’s Peak-Calf Canyon, el más devastador en la historia de Nuevo México, avanza a un ritmo desesperadamente lento. Los damnificados aún esperan ayudas económicas mientras las inundaciones arrasan la zona quemada, contaminando los ríos aguas abajo. Pero el mayor desafío es otro: el bosque necesita urgentemente árboles nuevos, y faltan plantones para reforestar las 7 millones de hectáreas arrasadas por incendios en el estado desde el año 2000.

Solo el incendio de Hermit’s Peak-Calf Canyon requiere 17,6 millones de plantones. Los árboles son clave para estabilizar las laderas quemadas y proteger los recursos hídricos, pero las instalaciones actuales no dan abasto. Según expertos, al ritmo actual, tardarían 50 años en recuperar la zona quemada.

Un centro pionero para acelerar la reforestación

Para resolver esta crisis, en 2022 se creó el New Mexico Reforestation Center, una iniciativa conjunta de la División Forestal del estado, la Universidad de Nuevo México, la Universidad Estatal de Nuevo México y la Universidad Highlands de Nuevo México. El centro está a punto de iniciar la construcción de un invernadero masivo de 155.000 m² en el noroeste del estado, que ampliará la capacidad de producción de plantones.

Jennifer Auchter, directora del centro, explica a High Country News que esta infraestructura es esencial en la cadena de reforestación post-incendio: desde el procesamiento de más de 680 kg de semillas nativas hasta la investigación para mejorar la supervivencia de los plantones en un futuro más cálido y seco. Incluso han adaptado maquinaria local: un tostador de chiles reutilizado sirve para extraer semillas de conos y vainas en la planta de procesamiento existente.

La reforestación como infraestructura hídrica

En una entrevista con High Country News, Auchter profundizó en por qué la reforestación es vital para Nuevo México:

«Para mí, el bosque es una infraestructura de agua. En el Suroeste, el 70% del agua que usamos proviene de los bosques, ya sea por el deshielo de la nieve o la captura de precipitaciones. Tras un incendio de alta severidad, la regeneración natural puede tardar décadas, incluso siglos. Por eso, conservar los bosques no es solo ecológico: es una cuestión de supervivencia para nuestros recursos hídricos».

El futuro de los bosques en un clima cambiante

El nuevo centro no solo aumentará la producción de plantones, sino que también investigará métodos para adaptar los bosques a un clima más extremo. La selección de especies adecuadas y su ubicación correcta («right tree, right place») será clave para el éxito de los proyectos de reforestación.

Con esta iniciativa, Nuevo México da un paso adelante en la lucha contra los efectos del cambio climático, combinando tecnología, ciencia y soluciones locales para recuperar sus ecosistemas más rápido que nunca.

Fuente: Grist