Un grupo de congresistas republicanos ha reavivado esta semana un intenso debate sobre una ley federal que obliga a instalar tecnología de detección de conducción bajo los efectos del alcohol en todos los coches nuevos. La polémica en torno a estos sistemas, conocidos coloquialmente como 'interruptores de apagado', se remonta a 2021, cuando el Congreso aprobó la Ley HALT contra la Conducción bajo los Efectos del Alcohol como parte de la Ley de Infraestructuras Bipartidista.

La normativa exige que los vehículos nuevos incorporen sistemas de 'prevención avanzada de conducción bajo los efectos del alcohol y otras sustancias', definidos como tecnologías capaces de 'monitorear de forma pasiva el rendimiento del conductor para identificar posibles signos de intoxicación' y, en caso de detectarlos, 'impedir o limitar el funcionamiento del vehículo'. Entre las posibles soluciones se incluyen sistemas de seguimiento ocular, ya presentes en algunos modelos actuales.

Aunque la ley no emplea el término 'interruptor de apagado', expertos como Jon Miltimore, investigador de la Foundation for Economic Education, advierten que el lenguaje es claro: 'Los nuevos vehículos motorizados deberán contar con un sistema informático que supervise a los conductores y pueda bloquear el arranque si detecta que están bajo los efectos del alcohol'.

Ante el temor por la invasión de privacidad, varios legisladores han intentado frenar la aplicación de esta medida. En enero de este año, los representantes Thomas Massie (R-Ky.), Scott Perry (R-Pa.) y Chip Roy (R-Texas) presentaron una enmienda al Consolidated Appropriations Act para retirar la financiación de este mandato. Massie declaró en el pleno de la Cámara: 'El coche monitorizará tu conducción, y si considera que no lo estás haciendo bien, se desactivará'. Añadió: 'Por tanto, el salpicadero del coche se convertirá en tu juez, jurado y verdugo'.

La enmienda fue rechazada con 164 votos a favor y 268 en contra, incluyendo el voto en contra de 57 republicanos. Madres contra la Conducción Ebria (MADD), organización que colaboró en la redacción de la ley, asegura que 'el único objetivo de esta tecnología es prevenir muertes y lesiones causadas por la conducción bajo los efectos del alcohol', y subraya que 'no apoya sistemas que recopilen, almacenen o comercialicen datos de los conductores'.

Robert Strassburger, presidente de la Automotive Coalition for Traffic Safety —que colabora con el gobierno para desarrollar el sistema—, declaró a la Associated Press en 2022 que los datos 'nunca abandonarán el vehículo' y que el término 'interruptor de apagado' es exagerado. Sin embargo, la tecnología seguiría advirtiendo o impidiendo la circulación a conductores bajo los efectos del alcohol.

Pese a las garantías sobre la privacidad, el representante Massie argumenta que existen alternativas menos invasivas, como la instalación de interruptores de encendido en vehículos de conductores reincidentes. 'Esta tecnología no va a solucionar el problema de la conducción ebria', afirmó en el pleno.

Por ahora, los defensores de la privacidad respiran aliviados: la implementación de la medida se ha retrasado tras el incumplimiento por parte de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras (NHTSA) del plazo de 2024 para finalizar la normativa. Según The Dallas Express, el mandato no entraría en vigor antes de 2027.

Fuente: Reason