El nivel del mar supera las previsiones globales

Dos estudios recientes están redefiniendo nuestra comprensión sobre el aumento del nivel del mar y el hundimiento de las zonas costeras. Las conclusiones son alarmantes: el mar está más alto de lo que se creía y los terrenos costeros se hunden a un ritmo mucho mayor que el aumento del nivel del océano, lo que agrava el riesgo de inundaciones para decenas de millones de personas.

Subestimación sistemática de los riesgos

«Los impactos del aumento del nivel del mar debido al cambio climático han sido sistemáticamente subestimados», advierte Matt Palmer, experto en este fenómeno del Centro Hadley de Ciencias Climáticas del Met Office británico. «Podríamos presenciar consecuencias devastadoras mucho antes de lo previsto, especialmente en el Sur Global».

Franck Ghomsi, oceanógrafo de la Universidad de Ciudad del Cabo, añade: «Analizados conjuntamente, estos dos estudios dibujan un panorama mucho más preocupante que si se estudiaran por separado. Estamos ante una nueva evidencia científica que reescribe la narrativa sobre la vulnerabilidad costera».

Datos reales vs. modelos globales

Hasta ahora, los modelos globales de predicción del nivel del mar se basaban en estimaciones teóricas que ignoraban factores como las corrientes oceánicas, los vientos y las variaciones regionales. Sin embargo, un análisis pionero realizado en Países Bajos, basado en mediciones reales con mareógrafos, ha demostrado que el mar está casi 30 centímetros más alto que lo estimado en la literatura científica actual.

Los investigadores Katharina Seeger y Philip Minderhoud, geógrafos de la Universidad de Wageningen, señalan que en muchos de los 385 casos analizados, las estimaciones anteriores subestimaban el nivel del mar en hasta un metro o más. Esto implica que alrededor de 80 millones de personas viven actualmente en zonas costeras por debajo del nivel del mar, casi el doble de lo que se creía.

El hundimiento costero, un factor clave

El segundo estudio, centrado en los deltas fluviales, revela que el hundimiento de estas zonas es un problema aún más grave de lo que se pensaba. Aunque ya se sabía que actividades como la extracción de aguas subterráneas aceleraban este proceso, hasta ahora no existían datos consistentes y detallados.

Robert Nicholls, investigador en adaptación climática de la Universidad de East Anglia, explica: «Hasta ahora, las estimaciones sobre el hundimiento en los deltas eran inconsistentes y basadas en aproximaciones generales. Ahora, por fin contamos con un conjunto de datos fiable».

Este fenómeno, combinado con el aumento del nivel del mar, agrava el riesgo de inundaciones en regiones como el delta del Mekong, el Ganges o el Mississippi, donde millones de personas podrían verse afectadas en las próximas décadas.

Consecuencias para las megaciudades

Las ciudades costeras más pobladas del mundo, como Yakarta, Bombay, Miami o Shanghái, enfrentan un doble desafío: el aumento del nivel del mar y el hundimiento acelerado de sus terrenos. Según los expertos, las previsiones actuales sobre cuándo podrían producirse inundaciones podrían estar desfasadas en varias décadas, lo que obliga a los gobiernos y organismos internacionales a actuar con urgencia.

«Para muchas zonas costeras bajas, las previsiones científicas sobre cuándo podrían inundarse debido al aumento del nivel del mar podrían estar equivocadas en varias décadas. Esto hace que la planificación para proteger las costas sea mucho más urgente de lo que se suponía», advierten los investigadores.

¿Qué se puede hacer?

Los expertos insisten en la necesidad de revisar los modelos de riesgo y adoptar medidas inmediatas, como:

  • Reforzar los sistemas de alerta temprana en zonas costeras.
  • Limitar la extracción de aguas subterráneas en áreas vulnerables.
  • Invertir en infraestructuras resilientes y planes de adaptación.
  • Reevaluar las políticas de ordenación del territorio en regiones de alto riesgo.

«Estos estudios no solo confirman que el problema es más grave de lo que pensábamos, sino que también nos dan herramientas para actuar con mayor precisión», concluye Nicholls.

Fuente: Grist