Inundaciones en Michigan revelan la vulnerabilidad de las presas en EE.UU.
Las inundaciones que azotaron el norte de Michigan el pasado mes de abril alcanzaron niveles récord en los ríos, sometiendo a las presas del estado a una presión extrema. En Cheboygan, una ciudad de unos 4.700 habitantes, el agua estuvo a solo 13 centímetros de desbordarse sobre una de las principales barreras, una situación que obligó a las autoridades a considerar evacuaciones. Este episodio, que podría haber sido catastrófico, subraya el creciente riesgo que representan las tormentas cada vez más intensas para la infraestructura envejecida de todo el país.
Presas envejecidas y un clima cambiante
En Estados Unidos, la edad media de las presas supera los 64 años, y la mayoría fueron diseñadas para patrones de lluvia que ya no coinciden con el clima actual. Más de 16.500 estructuras están clasificadas como de alto riesgo, lo que significa que su fallo podría causar víctimas mortales. Según la Asociación de Funcionarios Estatales de Seguridad en Presas, reparar todas estas infraestructuras costaría más de 165.000 millones de dólares, mientras que en Michigan la cifra asciende a 1.000 millones.
El problema se agrava en un estado donde más de la mitad de las presas superan su vida útil de diseño de 50 años. Las recientes inundaciones, alimentadas por el deshielo y semanas de lluvias intensas, dejaron al descubierto esta vulnerabilidad. En Bellaire, las autoridades desplegaron unos 1.000 sacos de arena para reforzar una presa centenaria, mientras que en Cheboygan el agua estuvo a punto de desbordarse.
«Esto no debe considerarse el peor escenario posible, sino como algo típico del futuro».
¿Reparar, eliminar o adaptarse?
Ante el elevado coste de modernizar las presas para resistir tormentas más intensas, muchas comunidades optan por eliminarlas, una solución que, aunque reduce el riesgo a largo plazo y devuelve los ríos a un estado más natural, suele encontrar resistencia entre los propietarios y las economías locales que dependen de los embalses.
Bob Stuber, director ejecutivo de la Comisión de Relicenciamiento Hidroeléctrico de Michigan, considera que las inundaciones de abril deben servir como llamada de atención. Su postura es clara: «Cada vez que tengamos la oportunidad de eliminar una presa envejecida, deberíamos aprovecharla, porque la situación no hará más que empeorar».
Un ejemplo de éxito: la presa Union Street en Traverse City
En 2024, las autoridades de Traverse City decidieron eliminar la presa Union Street, ubicada en el río Boardman-Ottaway, como parte de un proyecto de restauración que incluye el FishPass, un sistema diseñado para permitir el paso de especies clave mientras bloquea invasores como la lamprea marina. Los ingenieros aseguran que esta medida redujo significativamente los impactos de las inundaciones del pasado mes de abril, evitando que el agua alcanzara niveles catastróficos.
«Aguas arriba, el nivel habría sido dos pies más alto, lo que habría sido devastador», explicó Daniel Zielinski, ingeniero principal del proyecto.
El futuro de las presas en un clima cambiante
Con más de 92.000 presas en todo el país y un 18% clasificadas como de alto riesgo, el desafío es enorme. Las autoridades, expertos en seguridad de presas y líderes locales insisten en la necesidad de reforzar las regulaciones y tomar medidas urgentes para hacer frente al envejecimiento de estas infraestructuras. La pregunta ya no es si ocurrirán más incidentes como los de Michigan, sino cuándo.