Durante décadas, el Servicio Forestal de EE.UU. ha gestionado tierras públicas para reducir el riesgo de incendios forestales mediante la limpieza de maleza y árboles, o la aplicación de quemas prescritas —una práctica que las naciones indígenas llevan practicando durante siglos—. Aunque los beneficios ecológicos de este método, conocido como "tratamiento de combustible", han sido reconocidos por la comunidad científica, ahora surge un argumento adicional: su rentabilidad.
Un ahorro de 3,73 dólares por cada dólar invertido
Según un estudio publicado hoy en la revista Science, cada dólar que la agencia destinó a estas tácticas evitó pérdidas por valor de 3,73 dólares en daños por humo, propiedades y emisiones. Frederik Strabo, autor principal del estudio y economista de la Universidad de California en Davis, señala que, aunque muchos habían sugerido posibles beneficios económicos, "ha sido un área poco estudiada".
La investigación analizó datos de alta resolución de 285 incendios forestales en 11 estados occidentales de EE.UU. entre 2017 y 2023, que afectaron zonas donde el Servicio Forestal había reducido la carga de combustible. Los resultados mostraron que, en promedio, estos tratamientos redujeron la superficie total quemada en un 36% y la extensión afectada por incendios de severidad moderada a alta en un 26%.
Beneficios económicos cuantificados
Los investigadores calcularon que las quemas prescritas evitaron pérdidas por 1.400 millones de dólares en salud y productividad laboral debido al humo de los incendios, 895 millones en daños estructurales y 503 millones en emisiones de dióxido de carbono. En total, esto representó un ahorro promedio de 3,73 dólares por cada dólar gastado por el gobierno.
El estudio también determinó que los tratamientos más grandes —aquellos que cubren más de 2.400 acres— fueron los más rentables.
"Este estudio proporciona más pruebas de que la política actual de supresión total en situaciones de incendios forestales en el oeste es equivocada".
Limitaciones y perspectivas futuras
Strabo matiza que, aunque la cifra es significativa, sigue siendo pequeña en comparación con el coste total de los peores desastres, que puede alcanzar cientos de miles de millones de dólares. Sin embargo, también advierte que los beneficios podrían ser aún mayores, ya que la investigación no tuvo en cuenta ahorros en sectores como la industria del ocio al aire libre, que mueve miles de millones de dólares.
"Solo estamos capturando un subconjunto específico de beneficios", aclaró el economista.
Reacciones de la comunidad científica
Morgan Varner, director de investigación sobre incendios en la organización conservacionista Tall Timbers, calificó el trabajo como "el eslabón perdido en muchas investigaciones sobre tratamientos de combustible". Según él, datos como estos son fundamentales para guiar a los responsables de tomar decisiones políticas.
"Estudios como este completan la historia y aportan más pruebas de los beneficios de estos tratamientos", afirmó.
David Calkin, ex científico investigador del Servicio Forestal, también elogió el análisis, considerándolo "novedoso". No obstante, cuestiona que se pueda —o deba— asignar un valor monetario a bienes públicos intangibles. "Muchos de los valores del manejo de combustibles no son de mercado", explicó Calkin, quien no participó en el estudio. Entre ellos, destacan beneficios ecológicos difíciles de cuantificar, como el acceso público a zonas de recreación.
"No intento restar importancia a los hallazgos, pero hay que ser cautelosos al traducir todo a términos económicos", concluyó.