La decisión de The Ankler de abandonar Substack no es un caso aislado, sino el síntoma de una tensión más amplia entre los grandes editores que han crecido en la plataforma. Según informes de Oliver Darcy en su newsletter Status, varios medios destacados están evaluando opciones alternativas ante las limitaciones que Substack impone a su modelo de negocio.
El cambio de The Ankler a Passport, la plataforma creada por el periodista tecnológico Ben Thompson, no se presenta como un rechazo a Substack, sino como una evolución natural. Janice Min, directora ejecutiva de The Ankler, explicó a Status:
«Substack es un trampolín increíble, pero llegamos a un punto en el que la plataforma no estaba diseñada para lo que estábamos construyendo. Al expandirnos hacia un modelo de negocio más amplio, necesitábamos mayor flexibilidad y control sobre productos, ingresos y relaciones con la audiencia».
Esta insatisfacción parece extenderse entre algunos de los mayores generadores de ingresos de Substack. Según fuentes consultadas por Darcy, medios como The Bulwark, Zeteo y Feed Me —que destacan en las categorías de política y negocios— estarían explorando alternativas. La principal queja es la comisión del 10% sobre los ingresos por suscripciones, que para medios con millones de dólares en facturación anual puede suponer «cientos de miles, incluso más de un millón al año».
Además, los editores critican las restricciones en personalización y diseño. Aunque Substack ha añadido funciones como Notes (un feed social) y herramientas de descubrimiento, muchos sienten que su ecosistema uniforme limita la identidad de marca. Un editor anónimo resumió el problema:
«Substack fue creado para el autónomo, pero al crecer, chocas con las limitaciones de su plataforma».
La competencia acelera la fuga
Plataformas como beehiiv (que alberga Status), Ghost y Patreon están atrayendo a estos editores con comisiones más bajas y mayor flexibilidad. Beehiiv, en particular, ha desafiado abiertamente a Substack con su modelo de «cero comisiones», lo que ha desencadenado una disputa pública entre su CEO, Tyler Denk, y el cofundador de Substack, Hamish McKenzie.
Desde Substack defienden su valor, argumentando que su ecosistema —con herramientas de descubrimiento y una infraestructura global de pagos— compensa su comisión. Un portavoz anónimo de la plataforma declaró a Status:
«Substack impulsa alrededor del 30% de las nuevas suscripciones de pago, gracias a sus efectos de red».Sin embargo, para medios consolidados con ambiciones más allá de los newsletters —especialmente aquellos con audiencias en sectores como el entretenimiento—, este argumento pierde fuerza. Oliver Darcy señala que muchos editores ya han extraído el máximo valor de las recomendaciones de Substack y ahora buscan mayor control sobre diseño, datos y flujos de ingresos.
Para medios como The Ankler, cuya expansión incluye eventos, podcasts y contenido premium, la necesidad de autonomía es crítica. La plataforma que una vez les lanzó ahora se queda corta en un ecosistema mediático en constante evolución.