La industria de la captura de carbono está adaptando su estrategia para ganar respaldo en la era Trump, centrando su discurso en el dominio energético en lugar de en la lucha contra el cambio climático. Tras recibir miles de millones en inversiones durante la administración Biden, su futuro ahora depende de cómo se alinee con las prioridades del presidente.

Proyectos clave avanzan bajo el paraguas de Trump

El cambio de enfoque quedó patente cuando el Departamento de Energía de Trump dio luz verde a dos grandes proyectos heredados de la era Biden a principios de este mes. Giana Amador, directora ejecutiva fundadora de la Carbon Removal Alliance —asociación comercial creada en 2023—, afirmó durante el San Francisco Climate Week que el sector tiene un "caso muy convincente" para apoyar los objetivos de Trump en materia de energía.

Amador destacó que la industria puede contribuir con combustibles de aviación sostenibles e incluso facilitar la extracción de petróleo mediante la recuperación mejorada de petróleo.

De la lucha climática a la seguridad energética

El sector despegó gracias a leyes impulsadas durante la presidencia de Biden, enfocadas en combatir el cambio climático. Sin embargo, durante más de un año, ha estado a la espera de la revisión de fondos por parte de la administración Trump. Incluso Microsoft, su mayor patrocinador voluntario, ha pausado nuevas compras de créditos de carbono.

En este contexto, destaca un proyecto conjunto entre las startups Heirloom y Climeworks en Louisiana, uno de los dos grandes centros de captura de carbono respaldados federalmente que avanzan bajo el gobierno de Trump.

¿Cómo funciona la captura de carbono?

Esta tecnología abarca diversos métodos para extraer dióxido de carbono (CO₂) del aire y almacenarlo o reutilizarlo:

  • Heirloom: Utiliza minerales para absorber el CO₂.
  • Climeworks: Emplea grandes ventiladores y filtros.

Inversión millonaria y apoyo federal

El Departamento de Energía ha aprobado al menos 10 proyectos de captura de carbono —incluyendo dos grandes centros en Texas y Louisiana— de los 21 inicialmente respaldados durante la era Biden. Estos proyectos podrían recibir alrededor de 600 millones de dólares cada uno. Además, se ha preservado un proyecto más pequeño en el Pacífico Noroeste, según confirmó un portavoz de la organización sin ánimo de lucro RMI.

Vikrum Aiyer, responsable de política pública global de Heirloom, subrayó que muchos subestiman el papel de la captura directa de aire en el marco de la estrategia energética de Trump:

"Quienes asumen que la captura directa de aire o la gestión del carbono no encajan en el concepto de dominio energético del presidente están pasando por alto el panorama general".

Tres argumentos clave para Trump

Desde Heirloom, Aiyer detalló los tres pilares con los que convencieron a los funcionarios de Trump:

  1. Autosuficiencia sin subsidios: La industria podría sostenerse por sí misma en el futuro, similar a cómo ocurrió con el fracking, la energía geotérmica y la nuclear.
  2. Alcance en seguridad energética: La captura de carbono podría ofrecer compensaciones a empresas de gas natural licuado que exportan a Europa o a gigantes tecnológicos que enfrentan resistencia comunitaria al construir centros de datos.
  3. Apoyo local en Louisiana: Líderes republicanos y la comunidad respaldan el proyecto por su potencial para generar empleo y crecimiento económico.

"La mayor oportunidad perdida de la administración Biden fue presentar el CO₂ como un pasivo en lugar de como un recurso estratégico para el liderazgo de EE.UU.", declaró Aiyer.

Resistencia y desafíos en Louisiana

No obstante, no todos en el estado apoyan estos proyectos. La captura de carbono en Louisiana enfrenta una creciente oposición local por los riesgos percibidos para la seguridad y el medio ambiente. Esta resistencia quedó patente en las protestas del Día de la Tierra frente al Capitolio estatal la semana pasada.

Fuente: Axios