La estrategia de Trump que terminó beneficiando a los demócratas

El pasado lunes, horas antes de que los votantes de Virginia aprobaran en referéndum la creación de hasta cuatro nuevos escaños en la Cámara de Representantes antes de las elecciones de mitad de período, Donald Trump resumió la situación con una frase contundente: «No sé si saben lo que es el gerrymandering, pero no es bueno».

Lo que Trump no mencionó es que, el verano anterior, había instado a los republicanos de Texas a manipular los distritos electorales para mantener el control de la Cámara. Incluso presionó a otros estados rojos para que siguieran su ejemplo. Esta estrategia republicana desencadenó una respuesta demócrata en estados azules, convirtiendo la redistribución de distritos en una carrera armamentística electoral.

Al calificar el gerrymandering como «no bueno» en Virginia, Trump confirmó sin querer la posición real del Partido Republicano: los republicanos deben poder manipular las elecciones en su beneficio, mientras que los demócratas deben aceptarlo sin resistencia.

El papel clave de Trump en la victoria del 'sí'

Sorprendentemente, Trump podría ser el principal responsable de que el referéndum prosperara. Según fuentes cercanas a la campaña del 'sí', el 100% de los anuncios emitidos en el norte de Virginia en los últimos días de la votación destacaban la imagen de Trump. «Su rostro y nombre aparecían en todas las comunicaciones que recibían los votantes, especialmente en las zonas donde más lo necesitábamos», declaró una fuente.

Las áreas más pobladas del norte de Virginia —Fairfax, Loudoun, Prince William, Arlington y Alexandria— votaron masivamente a favor del referéndum, aportando casi 600.000 de los 1,6 millones de votos favorables. Mientras tanto, en zonas con alta población afroamericana, como Petersburg, Portsmouth, Hampton y Newport News, la campaña incluyó mensajes fuertemente anti-Trump, inclinando el voto hacia los demócratas en comparación con 2024.

El mensaje que selló el resultado

Un anuncio típico de cierre de la campaña del 'sí' resumía así la situación: «Trump está manipulando las elecciones para aferrarse al poder. Virginia, podemos detenerlo». Al declarar que el gerrymandering es aceptable cuando lo hacen los republicanos pero inaceptable cuando lo aplican los demócratas, Trump reforzó el argumento central de la campaña opositora.

Dan Gottlieb, director de comunicaciones de la campaña del 'sí', lo resumió así:

«Donald Trump inició esta batalla, y los votantes respondieron rechazándolo»

Un giro inesperado en la batalla por los escaños

Aunque los republicanos han añadido escaños en Texas y otros estados, los demócratas están creando nuevas circunscripciones en California y Virginia. Actualmente, los demócratas podrían ganar uno o dos escaños más que los republicanos, aunque el resultado en Florida aún podría alterar este equilibrio.

La estrategia de Trump de impulsar el gerrymandering republicano ha desencadenado una respuesta demócrata, pero ahora parece que los demócratas podrían salir ganando. Lo que comenzó como un intento de los republicanos por manipular las elecciones a su favor ha terminado beneficiando a sus rivales.

¿Por qué la prensa minimiza el papel de Trump?

Aunque la situación es clara —Trump ordenó a los republicanos manipular los distritos electorales para maximizar su ventaja, y los demócratas respondieron para evitarlo—, algunos medios, como el New York Times, han intentado presentar la maniobra demócrata como un giro hipócrita, ignorando el origen del conflicto.

La realidad es que Trump desató esta guerra electoral, y ahora los votantes de Virginia le han dado la espalda.