Cuando el expresidente Donald Trump intentó revertir los resultados de las elecciones de 2020, los mecanismos de control de la democracia estadounidense aguantaron —aunque por poco—. Un análisis de ProPublica revela que, de repetirse hoy esa situación, esos mismos sistemas y las personas que los defendieron ya no estarían en su lugar.
Al menos 75 funcionarios de carrera especializados en integridad y seguridad electoral en agencias federales como el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y el Departamento de Justicia han sido reemplazados. En su lugar, el equipo de Trump ha colocado a dos docenas de personas, muchas de ellas vinculadas a intentos de anular los resultados de 2020 o cercanas a quienes los impulsaron. Incluso hay casos en los que se han incorporado a activistas de grupos negacionistas del fraude electoral.
A medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato en EE.UU., expertos en seguridad electoral y exfuncionarios advierten sobre el riesgo de que estos nuevos nombramientos, algunos con teorías conspirativas sobre el voto, controlen el discurso oficial sobre la legitimidad de los comicios.
«Es difícil desmentir afirmaciones falsas cuando vienen avaladas por el sello del gobierno federal», señala Derek Tisler, abogado del Brennan Center for Justice. «Me preocupa el daño que esto pueda causar en la confianza de los votantes».
¿Qué ha cambiado desde 2020?
1. Los mecanismos de contención que frenaron a Trump en 2020 ya no existen
Tras su derrota en 2020, Trump presionó a funcionarios federales para que encontraran pruebas de fraude que le dieran la victoria. Expertos en ciberseguridad del DHS informaron al entonces fiscal general William Barr que las acusaciones de manipulación electoral eran infundadas. Barr, uno de los muchos funcionarios —la mayoría nombrados por Trump— que se negaron a ceder a las demandas del presidente, confirmó que no hubo hackeo en los comicios.
A pesar de la insurrección del 6 de enero de 2021, los resultados electorales se mantuvieron. Sin embargo, menos de 18 meses después, Trump ha desmantelado gran parte de esos sistemas de protección.
2. Más de 75 expertos en elecciones han sido reemplazados por aliados del expresidente
Desde el inicio de su segundo mandato, Trump y su equipo han realizado cambios significativos en agencias clave para la supervisión electoral. Según ProPublica, al menos 75 funcionarios de carrera con experiencia en DHS, Justicia y otras instituciones han sido despedidos, reasignados o han renunciado.
En su lugar, se han nombrado alrededor de dos docenas de personas, de las cuales 10 participaron activamente en los intentos de revertir los resultados de 2020. El resto son aliados o miembros de grupos negacionistas del fraude electoral. En algunos casos, estos nuevos cargos provienen de organizaciones activistas que promueven teorías conspirativas sobre las elecciones.
3. Las agencias clave para la integridad electoral han sido debilitadas
Una de las primeras instituciones afectadas por Trump al regresar a la Casa Blanca fue la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de Infraestructuras (CISA), encargada de proteger los sistemas electorales. Su director, Chris Krebs, fue destituido tras confirmar públicamente que las elecciones de 2020 fueron las más seguras de la historia.
Desde entonces, Trump ha impulsado una reestructuración en profundidad en agencias como el DHS y el Departamento de Justicia, colocando a personas con vínculos directos a su narrativa de fraude electoral en puestos con capacidad de influencia sobre los comicios.
El riesgo de un discurso oficial basado en falsedades
La preocupación de los expertos radica en que estos nuevos nombramientos puedan controlar el relato sobre la legitimidad de las elecciones. Si figuras con teorías conspirativas ocupan cargos clave, podrían difundir información engañosa avalada por el gobierno federal, erosionando la confianza en el proceso electoral.
«La credibilidad de las instituciones es fundamental. Cuando quienes deberían proteger la integridad electoral promueven desinformación, el daño a la democracia es inevitable», advierte un exfuncionario del DHS bajo anonimato.
¿Qué podemos esperar en las elecciones de mitad de mandato?
Con estos cambios, los expertos temen que:
- Se minimicen o ignoren las advertencias sobre posibles vulnerabilidades en el sistema electoral.
- Se promuevan narrativas infundadas sobre fraude masivo, incluso sin pruebas.
- Se limite el acceso a observadores independientes en los centros de votación.
- Se reinterprete la ley electoral para favorecer intereses políticos.
La combinación de estos factores podría generar un clima de desconfianza antes, durante y después de los comicios, similar al vivido tras las elecciones de 2020.
Para los defensores de la democracia, el mensaje es claro: «Las elecciones de mitad de mandato de 2022 serán un nuevo test para la resiliencia de las instituciones estadounidenses».