El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha respaldado públicamente una propuesta para renombrar el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) como Servicio Nacional de Inmigración y Control de Aduanas (NICE). La sugerencia, realizada por un influencer conservador, busca que los medios de comunicación utilicen el término 'agentes NICE' de manera recurrente.

Trump compartió su apoyo en una publicación en redes sociales a las 23:00 horas del domingo, escribiendo: '¡GRAN IDEA! ¡HAZLO YA!'. Este tipo de cambios nominales no son nuevos en su carrera política. Tras su investidura en 2017, Trump anunció que el Golfo de México pasaría a llamarse 'Golfo de América', aunque el cambio no prosperó. Más tarde, renombró el Departamento de Defensa como Departamento de Guerra, una decisión que, al menos, reflejaba una realidad más cruda sobre las acciones militares estadounidenses.

Sin embargo, no todos sus intentos de rebranding han sido tan coherentes. Ejemplo de ello es el reciente cambio de nombre del Centro Kennedy a Centro Kennedy-Trump, un gesto que muchos interpretaron como un acto de autopromoción.

Más allá de los nombres, la esencia de estas instituciones sigue inalterable. El Golfo de México sigue siendo el mismo mar, independientemente de su denominación. El Departamento de Defensa —o de Guerra— sigue recibiendo más de la mitad del presupuesto discrecional federal, destinado a operaciones militares en al menos siete países durante el segundo mandato de Trump. Y, por mucho que se añada 'Nacional' a ICE, la agencia seguirá siendo la misma: sobrefinanciada, con un historial de abusos y una media de una muerte por semana en sus centros de detención.

Los cambios de nombre no transforman la realidad de las instituciones. Lo que importa son las políticas que implementan y su impacto en la sociedad.

Este tipo de propuestas suelen generar debate sobre si son un intento de distraer la atención de problemas reales o simplemente una estrategia de comunicación. Lo cierto es que, hasta ahora, ninguno de los rebrandings impulsados por Trump ha logrado modificar el funcionamiento o la percepción pública de las instituciones que pretendía reformar.