El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado su intención de suspender temporalmente el impuesto federal a la gasolina, una medida que podría aliviar el bolsillo de los conductores con un ahorro de 18,4 céntimos por galón. La propuesta, que requeriría el respaldo del Congreso, implicaría una pérdida de ingresos de unos 500 millones de dólares semanales para el gobierno federal.
Esta iniciativa surge en un contexto de precios récord en las gasolineras, donde el galón de gasolina alcanza una media nacional de 4,52 dólares, según datos recientes. La situación se agrava por el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz y la falta de avances en las negociaciones para poner fin a los conflictos geopolíticos que han disparado los costes energéticos.
El secretario de Energía, Chris Wright, confirmó en declaraciones a Meet the Press que la administración Trump está dispuesta a explorar «todas las opciones» para reducir el precio de los combustibles. «Estamos a favor de todas las medidas que puedan bajar el coste en el surtidor y aliviar la presión sobre los estadounidenses», declaró Wright.
El impuesto federal actual es de 18,4 céntimos por galón de gasolina y 24,4 céntimos por galón de diésel. Este último ha alcanzado un precio medio de 5,64 dólares por galón, acercándose a su máximo histórico. Aunque la suspensión del gravamen ofrecería un alivio limitado, Trump ya ha mostrado su disposición a implementarla. En una entrevista con CBS News, el mandatario afirmó: «Vamos a eliminar el impuesto a la gasolina durante un tiempo, y cuando los precios bajen, lo volveremos a aplicar».
Obstáculos políticos y económicos
La medida enfrenta desafíos significativos. Para su aprobación, se necesitaría el consenso del Congreso, donde tanto demócratas como republicanos han mostrado señales de apoyo, aunque con matices. Sin embargo, la suspensión implicaría una reducción drástica en los fondos destinados a infraestructuras viarias, ya que el impuesto también financia proyectos de mantenimiento y construcción de carreteras.
Mientras tanto, las tensiones en Oriente Medio siguen sin resolverse. Trump ha insinuado que el alto el fuego podría romperse en breve, aunque la Casa Blanca ha emitido amenazas similares en el pasado sin que se materializaran. La falta de avances en las negociaciones con Irán mantiene el mercado energético en alerta, con precios volátiles y dependientes de factores geopolíticos.
Reacciones y perspectivas
Organizaciones como la AAA han advertido que, aunque la suspensión del impuesto podría ofrecer un respiro inmediato a los consumidores, no resolvería la raíz del problema: la dependencia de combustibles fósiles y la inestabilidad en las cadenas de suministro globales. «Es una solución temporal que alivia la presión, pero no aborda la necesidad de invertir en energías alternativas», declaró un portavoz de la asociación.
Por su parte, analistas económicos señalan que, en un año electoral, la medida podría ser una estrategia política para ganar apoyo entre los votantes afectados por la inflación. No obstante, los expertos advierten que, sin un plan estructural para reducir la dependencia del petróleo, los precios podrían volver a dispararse una vez finalizado el período de suspensión.