Un Tesla Model 3 de 2019 ha superado los 610.000 kilómetros con su batería original, un hito que pocos vehículos, ya sean de combustión o eléctricos, logran alcanzar. Este caso, documentado por el canal de YouTube Drive Protected, ofrece una perspectiva única sobre la durabilidad y los límites de los coches eléctricos en el mundo real.

De 240 a 158 millas: la degradación de la batería en cifras

Cuando el vehículo era nuevo, su autonomía rondaba los 240 millas (386 km). Tras siete años y más de 610.000 km, la carga completa ahora solo ofrece 158 millas (254 km). Esto representa una pérdida de 82 millas (130 km), es decir, un 34,2% de degradación. Aunque los datos son contundentes, no significan el fin del vehículo.

¿Sigue siendo útil un coche con menos autonomía?

Para evaluar su funcionalidad, el Tesla Model 3 fue sometido a una prueba en carretera a 110 km/h (68 mph). Los resultados mostraron que, con una carga completa, el coche recorrió 222 km (138,3 millas) antes de agotarse. Aunque la cifra no es espectacular, sigue siendo viable para trayectos urbanos o desplazamientos cortos.

Además, el consumo durante la prueba fue de 32,4 kWh, muy por debajo de los 49 kWh que requería cuando era nuevo. Esto confirma que la degradación no es solo teórica, sino un proceso real y medible.

Lecciones sobre la durabilidad de los coches eléctricos

Este caso plantea una paradoja en el debate sobre los vehículos eléctricos. Por un lado, la degradación de la batería es un hecho inevitable, que reduce progresivamente su autonomía. La necesidad de fabricar baterías más económicas y fáciles de reemplazar se vuelve crucial para garantizar la sostenibilidad a largo plazo de los EVs.

Por otro lado, el Tesla Model 3 demuestra que, incluso con una autonomía reducida, el coche sigue siendo operativo. Con más del doble de kilómetros de los que recorren la mayoría de los vehículos antes de ser desguazados, su resistencia es un argumento a favor de la fiabilidad de los coches eléctricos.

Conclusión: ¿qué podemos esperar de los EVs en el futuro?

Este ejemplo subraya la importancia de gestionar las expectativas sobre la vida útil de las baterías. Aunque la degradación es un desafío, no implica necesariamente el fin del vehículo. La clave está en la innovación tecnológica y en cómo la industria aborda el reemplazo y la reciclabilidad de las baterías.

«Este Tesla Model 3 no solo ha demostrado ser increíblemente resistente, sino que también nos recuerda que los coches eléctricos pueden seguir funcionando incluso cuando su autonomía disminuye». — Canal Drive Protected

Fuente: CarScoops