Leydy, como muchas trabajadoras domésticas, conoce bien el robo de salarios. En su anterior empleo, fue contratada como limpiadora, pero poco a poco se le asignaron más responsabilidades —desde cocinar hasta cuidar niños— sin recibir un aumento. Cuando solicitó un salario digno o ayuda adicional, fue despedida y nunca cobró por esa semana de trabajo.
«En mi rabia, fui a la policía», relató a Fast Company a través de un traductor. (Leydy pidió usar solo su nombre para evitar represalias). «Me dijeron que necesitaba un abogado y presentar una demanda en Newark. Pero, ¿cómo podía pagar un abogado si ni siquiera me habían pagado?»
Una nueva solución tecnológica podría cambiar esta realidad. La Alianza Nacional de Trabajadoras Domésticas (NDWA), organización sin ánimo de lucro que defiende los derechos laborales de empleadas del hogar, cuidadoras y niñeras, ha lanzado Ask Aya, un chatbot multilingüe diseñado para empoderar a estas trabajadoras. La herramienta ofrece información sobre sus derechos, ayuda a negociar salarios con empleadores e incluso permite redactar contratos de trabajo formales.
Durante años, la NDWA ha probado distintas soluciones tecnológicas para mejorar la comunicación y fomentar la solidaridad entre trabajadoras domésticas, quienes suelen desempeñar su labor en solitario y aisladas. Además, este colectivo está compuesto mayoritariamente por mujeres racializadas —muchas de ellas en situación administrativa irregular— y, al no estar cubiertas por la legislación laboral federal, son especialmente vulnerables a la explotación y a represalias por parte de sus empleadores.
La NDWA ha invertido en herramientas para que estas trabajadoras puedan formalizar su empleo mediante contratos escritos e incluso acceder a beneficios como vacaciones pagadas. Durante la pandemia, su Fondo de Cuidados por Coronavirus proporcionó millones de dólares en ayudas económicas a quienes perdieron su trabajo de la noche a la mañana.
Al desarrollar Ask Aya, la organización priorizó la participación activa de las trabajadoras en el proceso. «No empezamos con el objetivo de aplicar inteligencia artificial para resolver nuestros problemas», explica Alistair Stephenson, director de estrategia e impacto de la NDWA. «Partimos de un problema real: el aislamiento. Si las trabajadoras domésticas están en entornos de alto riesgo, en hogares privados, sin apoyo ni comunidad, ¿debería la IA ser una herramienta para potenciar esa conexión y ese respaldo?»
Sin embargo, la NDWA fue cautelosa al implementar esta tecnología, consciente de que su público objetivo ya sufre discriminación y podría verse afectado negativamente por la automatización y la vigilancia en la era de la IA. «La confianza es el pilar del cuidado y la organización, por lo que no tomamos esta decisión a la ligera», añade Stephenson.