Una planta infrautilizada busca nuevos usos

La planta de Volvo en Ridgeville (Carolina del Sur), inaugurada en 2018 para fabricar el sedán S60, vio cómo su modelo estrella perdía relevancia ante el auge de los SUV. Tras el cese de producción del S60 en 2024, la fábrica se reconfiguró para producir el EX90 y el Polestar 3, pero ambos modelos registran ventas lentas, dejando la instalación con capacidad ociosa.

Para aprovechar el espacio, Volvo planea añadir el XC60 a su línea de producción a finales de este año. Sin embargo, la compañía no descarta ir más allá y explorar alternativas que le permitan optimizar recursos.

Geely podría ser la solución

En una entrevista con Business Insider, el CEO de Volvo, Håkan Samuelsson, confirmó que la empresa está abierta a fabricar vehículos de Geely —su matriz china— en la planta de Carolina del Sur. La estrategia permitiría a Geely evitar los aranceles del 100% impuestos por EE.UU. a los coches eléctricos chinos, vigentes desde 2024.

Samuelsson advirtió, no obstante, que cualquier iniciativa requeriría que Geely superara un entorno regulatorio complejo en el país. «Necesitarían navegar con éxito las barreras existentes», declaró el ejecutivo.

Barreras políticas y económicas

Desde antes de la era Trump, Estados Unidos ha implementado medidas para restringir la entrada de vehículos chinos. En los últimos días de la administración Biden, el Departamento de Comercio aprobó una norma que prohíbe la venta e importación de sistemas de hardware y software conectados, así como vehículos completos, procedentes de China y Rusia.

Además, en 2024 se incrementaron los aranceles sobre los coches eléctricos chinos del 25% al 100%, una decisión justificada por el gobierno como un esfuerzo para «proteger a los fabricantes estadounidenses de prácticas comerciales desleales de China» y garantizar que «el futuro de la industria automotriz se produzca en EE.UU. por trabajadores estadounidenses».

Geely apuesta por EE.UU. pese a los obstáculos

Geely ha expresado su intención de entrar en el mercado estadounidense en los próximos dos o tres años. Establecer una fábrica en Ridgeville sería una vía para lograrlo, aunque no está exenta de riesgos. Los analistas anticipan que los políticos podrían oponerse a la medida e incluso crear nuevas barreras regulatorias para frenar la competencia china.

«El objetivo es proteger la industria automotriz nacional y asegurar que el futuro del sector se construya en América».

Fuente: CarScoops