A Storied Life: Tabitha promete ser una experiencia única, pero su diseño restrictivo limita su potencial. Aunque su estética recuerda a simuladores como Unpacking, en realidad es un juego de puzzles con mecánicas muy concretas.

Una historia de pérdida y reconstrucción

Tras la muerte de Tabitha Kettlewell, el jugador asume el rol de alguien encargado de vaciar su casa. El objetivo no es solo limpiar, sino decidir qué objetos salvar y cuáles desechar. Entre los enseres abandonados, se descubre un manuscrito empapado y una carta de un editor interesado en publicar su autobiografía. Sin embargo, el texto está incompleto y desordenado, por lo que el jugador debe reconstruirlo seleccionando cuidadosamente los objetos que rescata.

Mecánicas de juego: libertad aparente, reglas rígidas

Cada habitación sigue un patrón fijo: solo se pueden guardar entre uno y cuatro objetos por día, mientras el resto se subastan o tiran. Los artículos ocupan espacio en una cuadrícula, lo que influye en qué se puede salvar. Algunos objetos frágiles requieren protección adicional, como burbujas o cinta adhesiva, aunque las opciones de accesibilidad permiten desactivar estas limitaciones.

Además, en algunas estancias se encuentran llaves que abren armarios o puertas ocultas. Al final del día, el jugador lleva los objetos rescatados a casa y completa una página de historia estilo Mad Libs, usando cuatro palabras clave vinculadas a los artículos seleccionados. Sin embargo, la creatividad queda relegada a un segundo plano, ya que el juego prioriza seguir rutas específicas en lugar de explorar narrativas alternativas.

Dificultades técnicas en Nintendo Switch

Durante las pruebas en Switch, se detectaron problemas de usabilidad. Aunque existe una opción de zoom para examinar objetos pequeños, como llaves diminutas, esta no siempre es suficiente, especialmente en modo portátil. Además, algunos controles para acceder a zonas ocultas resultan incómodos y poco intuitivos.

Conclusión: Un puzzle con potencial, pero limitado

A Storied Life: Tabitha ofrece una premisa intrigante: combinar la nostalgia de empaquetar recuerdos con la reconstrucción de una historia fragmentada. Sin embargo, su estructura rígida y la falta de flexibilidad en la narrativa lo convierten en una experiencia más técnica que creativa. Ideal para quienes disfrutan de puzzles con reglas claras, pero decepcionante para quienes buscan libertad narrativa.

Fuente: Siliconera