El Audi TT de primera generación, un modelo que revolucionó el diseño automotriz en los años 90, ya tiene edad suficiente para ser considerado un clásico moderno. Ahora, Autoforma —división especializada de Niels van Roij Design, el mismo equipo detrás del Rolls-Royce Corniche shooting brake— ha dado vida a un restomod único de un TT Roadster temprano, manteniendo intacta la esencia que lo hizo icónico.
Este proyecto se inspira directamente en el concept car TTS Roadster de 1995, que anticipó el lanzamiento del TT convertible de producción en 1999. Sin embargo, Autoforma ha optado por un enfoque opuesto: en lugar de seguir las modificaciones introducidas en el modelo de serie, ha revertido algunos cambios para recuperar la pureza del diseño original.
Entre las transformaciones más destacadas se encuentra la reinterpretación del frontal. El paragolpes delantero se ha aplanado y equipado con tomas de aire más horizontales para resaltar la anchura del morro. Además, se han añadido nuevas rejillas en los pasos de rueda delanteros que integran los intermitentes laterales, aunque esto obligó a reubicar el depósito del limpiaparabrisas al maletero debido a la falta de espacio en el compartimento del motor.
Este restomod también recupera la esencia roadster del concepto original. Autoforma ha eliminado el techo retráctil y lo ha sustituido por un panel rígido trasero que cubre el habitáculo, similar al del TTS Roadster de 1995. Además, se han añadido pequeñas tomas de aire en los bajos laterales, justo delante de las ruedas traseras, y un nuevo paragolpes trasero que integra los escapes y un difusor, simplificando así la estética trasera. Los retrovisores Racing clip-on y la eliminación de las costuras de soldadura detrás del capó del maletero, así como del spoiler trasero y la antena, completan este rediseño exterior. Eso sí, los tornillos expuestos de las nuevas rejillas delanteras y laterales añaden un toque de autenticidad industrial.
Aunque el TT descansa sobre una suspensión rebajada, Autoforma no ha modificado el motor ni otros componentes mecánicos. Sin embargo, el ahorro de peso logrado al eliminar el techo retráctil y el uso de materiales con refuerzo de fibra de carbono en las nuevas piezas exteriores contribuyen a que el conjunto sea más ágil.
En cuanto a la estética, el restomod presenta una combinación de pintura Nimbus Gray con efecto perlado brillante en la carrocería superior, mientras que la parte inferior del chasis, los pilares A y el marco del parabrisas lucen un acabado mate. El interior, en cuero marrón, añade un contraste elegante que refuerza la personalidad del vehículo. Estas modificaciones, aunque sutiles, están pensadas para los puristas del Audi TT original, ya que el coche fue encargado por el diseñador holandés Jos Baijens, quien lo adquirió nuevo en 1998.
"Este restomod no busca cambiar la esencia del TT, sino realzar su diseño original con toques modernos que respetan su ADN."
Si el presupuesto no es problema, Autoforma está abierta a construir un restomod similar para otros clientes. Mientras tanto, quienes esperen un nuevo TT en el futuro deberán conformarse con un deportivo eléctrico basado en el Concept C, presentado el año pasado. Este prototipo, que toma inspiración del Auto Union Type C de 1936 y del Audi A6 de sexta generación (2004), promete heredar parte del espíritu del TT, aunque con un enfoque completamente eléctrico y un precio situado entre el último TT y el Audi R8.