Nicole Kidman está cursando una formación para convertirse en doula de la muerte, un rol que nada tiene que ver con su exitosa carrera en cine y televisión. La actriz, conocida por películas como Nine Perfect Strangers o Babygirl, ha decidido dedicarse a acompañar a personas en sus últimos días, una labor menos glamurosa pero cada vez más necesaria.
Las doulas de la muerte, también llamadas acompañantes en el final de la vida, brindan apoyo no médico a pacientes terminales y sus familias. Su labor abarca desde la organización de funerales hasta estar presentes en los momentos finales, ofreciendo consuelo en un sistema sanitario fragmentado y una sociedad que tiende a marginar el acompañamiento al final de la vida.
«Cuando mi madre estaba muriendo, se sentía sola. La familia hacía todo lo posible, pero entre mi hermana y yo teníamos responsabilidades, hijos y carreras. Mi padre ya no estaba, y fue entonces cuando pensé: Ojalá existieran personas que pudieran estar ahí de manera imparcial, ofreciendo consuelo y cuidado», confesó Kidman en una reciente aparición pública.
No es la única celebridad interesada en esta profesión. La directora Chloé Zhao, ganadora de un Oscar por Nomadland, reveló en una entrevista con el New York Times que se formó como doula de la muerte para superar su miedo a la mortalidad. Incluso series como The Pitt han incluido personajes que ejercen este rol.
¿Por qué crece el interés por las doulas de la muerte?
Según expertos en el sector, el auge de esta profesión refleja un cambio cultural: la sociedad estadounidense, tradicionalmente reacia a hablar de la muerte, está empezando a normalizarla. «Es algo con lo que todos lidiamos, pero del que hemos hablado demasiado poco», señala Alua Arthur, fundadora de Going With Grace, una organización que forma a doulas de la muerte.
¿Qué hace realmente una doula de la muerte?
Históricamente, el acompañamiento en el duelo y los cuidados al final de la vida recaían en familiares o figuras religiosas. Sin embargo, en la actualidad, este rol lo asumen profesionales capacitados. «Puede haber una comunidad de duelo en tu iglesia que se encargue de ofrecer apoyo antes, durante y después de una muerte», explica Cole Imperi, tanatóloga.
Pero su labor va más allá de lo que tradicionalmente se asocia con la muerte. Las doulas también trabajan con personas que enfrentan pérdidas invisibles, como divorcios, infertilidad o la salida de una comunidad religiosa, pérdidas que Imperi denomina shadowlosses (pérdidas en la sombra).
En un mundo donde la muerte sigue siendo un tabú, figuras como Kidman o Zhao están ayudando a visibilizar la importancia de un acompañamiento humano y compasivo en los momentos más difíciles.