La industria automotriz está adoptando un nuevo estándar de comunicación vial: las luces turquesas para indicar cuando un vehículo circula en modo autónomo. Este sistema, pionero en Mercedes-Benz, está a punto de convertirse en obligatorio en China para coches con niveles de autonomía 2, 3 y 4, y podría extenderse globalmente en breve.
El origen alemán y la expansión en EE.UU.
Mercedes-Benz fue la primera marca en implementar estas luces turquesas para señalar la activación de sus sistemas de conducción autónoma. Según la compañía, el color fue elegido por su alta visibilidad y porque no se confunde con las luces de freno, intermitentes o de emergencia. Además, estudios citados por Mercedes indican que el turquesa ofrece mejores resultados en factores fisiológicos y psicológicos para alertar a otros usuarios de la vía.
En Estados Unidos, Mercedes ya probó este sistema en sus pruebas de conducción autónoma de nivel 3 en California y Nevada. Ahora, General Motors (GM) incorporará estas luces en su nuevo Cadillac Escalade IQ, que incluirá el sistema de autonomía avanzada Escalade IQ Suite.
China lidera la regulación y normalización
Mientras que en Occidente la adopción es gradual, en China el uso de luces turquesas se ha expandido rápidamente. El país asiático no solo está incorporando este sistema en nuevos modelos, sino que pronto lo hará obligatorio para todos los vehículos con niveles de autonomía 2, 3 y 4. Estas luces se activan automáticamente cuando el sistema de conducción autónoma está en funcionamiento y se apagan al desactivarse.
Según Zhu Jiangming, fundador y CEO de Leapmotor, «el 30% de los clientes chinos ya utilizan sistemas ADAS para sus desplazamientos diarios». Además, predice que en el futuro «se verán luces azules en todos los coches de la carretera», lo que sugiere una posible evolución hacia otros colores o estándares.
Implicaciones para la seguridad vial
La implementación de estas luces tiene un doble propósito: informar a otros conductores y a las autoridades de que el vehículo opera en modo autónomo, y reducir la incertidumbre en situaciones de tráfico compartido entre humanos y máquinas. Sin embargo, también plantea desafíos, como el riesgo de que algunos conductores aprovechen para adelantar o cortar el paso a estos vehículos, confiando en que el software cederá automáticamente.
¿Hacia un estándar global?
Con China liderando la regulación, es probable que otros países adopten este sistema en los próximos años. La pregunta ya no es si las luces turquesas se impondrán, sino cuándo lo harán a nivel internacional. Mientras tanto, fabricantes como Mercedes y GM ya están sentando las bases de una nueva era en la movilidad autónoma.