La fábrica de Saab en Trollhättan (Suecia) guarda un legado de innovación y automoción que está a punto de cerrarse para siempre. Tras más de una década de su cierre definitivo en 2012, siete unidades del Saab 9-3 —algunas de ellas prototipos eléctricos y autónomos— saldrán a subasta el próximo 30 de mayo.

Estos vehículos, que nunca llegaron a comercializarse masivamente, representan el final de una era para la marca sueca, pionera en tecnología y diseño. Los interesados podrán verlos en persona en la planta donde se fabricaron, ofreciendo a los coleccionistas una oportunidad única de adquirir un fragmento de la historia automotriz.

Los últimos Saab 9-3: modelos, tecnologías y rareza

Entre los siete vehículos que se subastarán destacan:

  • Tres Saab 9-3 de gasolina fabricados en 2014, con entre 18.000 y 58.000 km. Estos modelos se utilizaron exclusivamente para transporte interno en la fábrica.
  • Un prototipo eléctrico de NEVS con 38.000 km, también empleado en labores internas.
  • Tres prototipos eléctricos avanzados desarrollados por NEVS (National Electric Vehicle Sweden), la empresa que intentó revivir la marca con apoyo chino:
  • Un vehículo con motores eléctricos en las ruedas.
  • Un modelo equipado con GPS, lidar y cámaras para conducción autónoma.
  • Un híbrido con extensor de autonomía.

Todos los coches están sin matricular, lo que refuerza su valor como piezas de colección para entusiastas y museos.

De Saab a NEVS: el declive de una leyenda

La historia de Saab es un relato de innovación, crisis y resurgimientos fallidos. Fundada en 1937 como fabricante de aviones, la marca dio el salto al automóvil en 1947 con el Saab 92, un modelo que destacó por su fiabilidad y participación en rallys internacionales. Pilotos como Erik Carlsson convirtieron al Saab 96 en un referente en competiciones como el RAC Rally y el Monte Carlo.

En 1989, la división de automóviles se separó de la de aviación, y General Motors adquirió el 50% de la empresa. Diez años después, GM se hizo con el control total, pero en 2010 la multinacional abandonó el proyecto, vendiendo Saab a Spyker Cars, una empresa holandesa con recursos insuficientes para mantenerla a flote.

El cierre definitivo llegó en 2012, pero un grupo de ex empleados, respaldados por capital chino, intentó relanzar la marca bajo el nombre NEVS. Con fondos del grupo Evergrande, NEVS apostó por vehículos eléctricos y autónomos, aunque sin resultados comerciales significativos. La quiebra de Evergrande en 2021 y los despidos masivos en NEVS en 2023 marcaron el fin de este último intento.

En 2025, NEVS comenzó a subastar piezas y componentes de la fábrica, y ahora llega el turno de los últimos coches producidos en Trollhättan.

Una oportunidad única para coleccionistas

La subasta, organizada por Klaravik, permitirá a los interesados examinar los vehículos en la propia fábrica antes de la puja. Para los amantes de los coches clásicos y los prototipos históricos, esta es una cita ineludible.

«Es la última vez que estos coches podrán verse juntos en su lugar de origen», señalan los organizadores. «Una oportunidad para cerrar un capítulo de la industria automotriz europea».

Fuente: Hagerty