Bitcoin se desploma mientras el S&P 500 marca un hito

El mercado de criptomonedas ha vivido una jornada de contrastes este 13 de mayo. Mientras el S&P 500 registraba un nuevo máximo histórico, Bitcoin perdía su soporte clave en los 80.000 dólares y caía hasta los 78.759,70 dólares en mínimos intradiarios. Este comportamiento refleja una realidad incómoda para la principal criptomoneda: su dependencia exclusiva de la liquidez global.

El rally del S&P 500: concentración en megacapitalizaciones

El índice bursátil estadounidense avanzó impulsado por las grandes tecnológicas, con un alza del 1,06% en el QQQ (ETF del Nasdaq) y un aumento del 2,84% en Nvidia. Sin embargo, este movimiento no fue generalizado: siete de los once sectores del S&P 500 cerraron en negativo, el Dow Jones retrocedió y el número de acciones en declive superó a las que avanzaban en el NYSE y el Nasdaq. La concentración de la subida en las diez mayores empresas del índice —que representan el 36,5% de su capitalización— explica este fenómeno.

Según Goldman Sachs, la inversión en IA aportará alrededor del 40% del crecimiento de los beneficios por acción (EPS) del S&P 500 en 2024. Además, las mayores empresas de infraestructura en la nube planean invertir unos 670.000 millones de dólares en 2026. Estas megacapitalizaciones tecnológicas, con flujos de caja sólidos y programas de recompra de acciones, resisten mejor los vientos en contra macroeconómicos, como el aumento de los tipos de interés.

Bitcoin, la gran perdedora: sin ingresos ni cobertura

En contraste, Bitcoin no ofrece ingresos ni cobertura contra la inflación. Su valoración depende únicamente de la liquidez global. Cuando esta se reduce y el mercado se concentra en activos con flujos de caja, como las megacapitalizaciones tecnológicas, Bitcoin absorbe el impacto negativo. El informe de abril sobre el Índice de Precios al Productor (PPI) agravó la situación: los precios al productor subieron un 1,4% intermensual y un 6% interanual, el mayor aumento en 16 meses. El sector energético lideró este incremento, con un alza del 15,6% en los precios de la gasolina.

Este dato reforzó las expectativas de subidas de tipos de interés por parte de la Reserva Federal. Los mercados asignaron un 34,3% de probabilidad a un aumento de tipos en diciembre, frente al 15% de la semana anterior. Como consecuencia, los rendimientos de los bonos del Tesoro y el dólar se dispararon. Para un activo sin rendimiento ni ingresos, como Bitcoin, esta combinación actúa como un "impuesto directo" sobre su valoración.

Correlación con el Nasdaq, pero sin el mismo rendimiento

Un análisis de K33 Research reveló que la correlación de 30 días entre Bitcoin y el Nasdaq superó el 0,7, confirmando que la criptomoneda sigue el ciclo macro de las acciones tecnológicas. Sin embargo, existe una paradoja: cuando el Nasdaq registra fuertes subidas, como el 27% entre el 30 de marzo y el 8 de mayo (el mayor avance en 16 años), el beta alcista de Bitcoin suele debilitarse.

Durante este período, Nvidia subió un 45% y el QQQ un 28%, mientras que Bitcoin solo avanzó un 4% antes de perder su soporte en los 80.000 dólares. Esto demuestra que, aunque Bitcoin puede moverse en la misma dirección que las acciones tecnológicas en momentos de liquidez expansiva, no comparte su capacidad para generar ingresos o justificar valoraciones elevadas en entornos de tipos de interés altos.

Conclusión: Bitcoin necesita más que liquidez

La jornada del 13 de mayo ha dejado claro que Bitcoin, a pesar de su correlación con los mercados de renta variable, no puede competir con las megacapitalizaciones tecnológicas en términos de fundamentales. Su valoración sigue siendo extremadamente sensible a los cambios en la liquidez global, mientras que las grandes tecnológicas se benefician de flujos de caja robustos, inversiones en IA y programas de recompra de acciones. En un entorno donde los tipos de interés podrían subir y la liquidez global se contrae, Bitcoin enfrenta un desafío cada vez mayor para mantener su atractivo como activo de riesgo.