El auge de los robotaxis en China ha sufrido un revés inesperado tras un fallo técnico que dejó varados a cientos de vehículos en plena circulación. El incidente, ocurrido el pasado 31 de marzo en Wuhan, ha llevado a las autoridades chinas a suspender temporalmente la concesión de nuevas licencias para este tipo de servicios.
Según fuentes internas, unos 200 vehículos autónomos de Baidu —pertenecientes a su programa Apollo Go— recibieron una orden de parada repentina para recopilar datos en tiempo real. Esta acción provocó una reacción en cadena: múltiples colisiones entre los robotaxis y otros vehículos, así como pasajeros atrapados en el interior de los coches durante más de una hora. Afortunadamente, no se registraron heridos.
El episodio ha puesto de manifiesto los riesgos asociados a la implementación masiva de tecnologías de conducción autónoma sin un marco regulatorio unificado. Aunque el gobierno central chino ha delegado tradicionalmente en las administraciones locales la supervisión de estos servicios, el fallo en Wuhan ha acelerado la necesidad de establecer normas nacionales más estrictas.
Reacción de las autoridades y medidas inmediatas
Tras el incidente, el Ministerio de Transportes, el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información, el Ministerio de Seguridad Pública y la Administración del Ciberespacio convocaron a las ocho mayores empresas de conducción autónoma del país. En la reunión, exigieron a estas firmas que realizaran una autoinpección exhaustiva de sus sistemas para garantizar la seguridad en futuras operaciones.
Aunque Pekín ha paralizado la emisión de nuevas licencias, las empresas que ya operan en el mercado —como Pony.ai, que mantiene sus servicios en Pekín, Shanghái, Guangzhou y Shenzhen— pueden continuar con su actividad sin interrupciones.
Regulación fragmentada y futuro incierto
China cuenta actualmente con alrededor de 4.500 robotaxis en circulación en zonas piloto de diez ciudades, según datos de 2023. Algunos analistas estiman que esta cifra podría multiplicarse por más de cien para 2030, alcanzando las 500.000 unidades y representando el 10% del total de la flota de taxis del país.
Sin embargo, la falta de un marco regulatorio homogéneo ha generado un escenario de normativas dispares entre regiones. Mientras algunas ciudades han adoptado políticas más permisivas, otras exigen requisitos más estrictos para la implementación de estos servicios. Se espera que, antes de finales de mayo, el gobierno central publique una guía nacional con medidas preventivas para evitar incidentes similares en el futuro.
«Un solo incidente grave puede deshacer años de avances en tecnología autónoma. Las empresas deben priorizar la seguridad sobre la expansión acelerada». — Analista del sector tecnológico en China.