El Insurance Institute for Highway Safety (IIHS) ha identificado una tendencia preocupante en la publicidad de automóviles: cada vez más anuncios promueven la velocidad, la potencia y el rendimiento, mientras que los mensajes de seguridad pasan a un segundo plano. Según un reciente estudio, el 42,7% de los anuncios analizados —entre televisión y digital— incluyen temas de rendimiento, frente a solo un 8,1% que destacan la seguridad.
Los investigadores del IIHS reconocen que no existe una relación causal demostrada entre estos anuncios y el comportamiento real de los conductores. Sin embargo, advierten que podrían estar contribuyendo a normalizar el exceso de velocidad en las carreteras estadounidenses, donde más de 11.000 personas murieron en accidentes relacionados con la velocidad en 2024.
¿Qué dice realmente el estudio?
El análisis, basado en casi 3.000 anuncios, revela un aumento significativo de los mensajes de rendimiento en los últimos años. Para el IIHS, esto refuerza la obsesión de Estados Unidos por la velocidad, aunque sin pruebas concluyentes de que los anuncios influyan directamente en las acciones de los conductores.
El verdadero problema: el diseño de las carreteras
El debate, sin embargo, va más allá de la publicidad. El IIHS, que defiende los principios del Safe System (Sistema Seguro) para reducir la siniestralidad vial, reconoce que el diseño de las vías tiene un impacto mucho mayor en el comportamiento al volante. Carreteras suburbanas anchas, con múltiples carriles, amplias arcenes y líneas de visión despejadas, invitan a circular a velocidades altas, independientemente de los límites legales.
«La gente conduce a la velocidad que le sugiere el entorno, no la que indica un cartel», explica un experto en ingeniería vial. Un ejemplo claro: una carretera de seis carriles, diseñada como una pista de aterrizaje, con señales de límite de 35 mph, suele verse transitada a 50 mph o más. «Esto no se debe a que alguien haya visto un anuncio de un Mustang en el fútbol», añade.
«El IIHS no está equivocado al señalar que la velocidad es peligrosa, pero si su propia filosofía defiende que los sistemas moldean el comportamiento, entonces una autopista de seis carriles merece tanta —o más— atención que un anuncio de 30 segundos con un coche derrapando».
En definitiva, aunque los anuncios de coches que glorifican la velocidad puedan ser un reflejo de una cultura que valora el rendimiento, el verdadero desafío para la seguridad vial podría estar en las propias infraestructuras que invitan a circular más rápido de lo debido.