Una batalla legal y social contra los centros de detención en almacenes
Laura Spivak, organizadora de Washington County Indivisible, ha dedicado los últimos meses a luchar contra la construcción de un centro de detención de ICE a solo cinco millas de su hogar. "Hemos protestado, enviado cartas y llamado a las autoridades, e incluso emprendido acciones legales", declaró en una rueda de prensa el pasado jueves. Su lucha se enmarca en apoyo al Ban Warehouse Detention Act, una propuesta legislativa presentada por la representante Rashida Tlaib (D-Mich.) para prohibir que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) utilice fondos federales en la compra, conversión o operación de almacenes como centros de detención migratoria.
Dos semanas antes, los senadores Cory Booker (D-N.J.) y Andy Kim (D-N.J.) habían presentado un proyecto similar en el Senado. Spivak ha logrado avances en su comunidad: la semana pasada, un juez bloqueó temporalmente la construcción de un centro en Williamsport (Maryland), donde ICE planeaba encarcelar a hasta 1.500 personas. Sin embargo, teme que esta victoria sea efímera sin un respaldo más amplio.
Prohibir los centros de detención en almacenes: ¿una solución real?
El Ban Warehouse Detention Act busca evitar que políticos locales colaboren con el DHS para convertir almacenes en campos de detención y, además, garantiza que las voces de los residentes sean escuchadas. Según datos de febrero, el DHS planeaba invertir más de 38.000 millones de dólares en la compra de 24 almacenes en todo el país para detener a hasta 92.000 personas. Hasta ahora, ya ha adquirido once.
Spivak critica que esos fondos podrían destinarse a necesidades urgentes de su comunidad: "La biblioteca local necesita reformas, las escuelas requieren modernización, e invertir en turismo podría revitalizar el distrito histórico. Un centro de detención no traerá desarrollo económico; solo reducirá el valor de las propiedades y avergonzará a un pueblo que merece apoyo, no un golpe federal".
Condiciones inhumanas en los centros de detención
A principios de abril, el DHS anunció una pausa en la compra de nuevos almacenes mientras revisa internamente las instalaciones adquiridas bajo la gestión de la exsecretaria Kristi Noem. Sin embargo, Tlaib considera insuficiente esta medida: "Debemos salvar vidas ahora". La congresista ha mantenido contacto con migrantes detenidos en almacenes de Michigan, donde algunos llevan meses encerrados tras firmar documentos de deportación voluntaria. Otros enferman por las condiciones deplorables.
"Una joven de 33 años, que nunca había sufrido convulsiones, las desarrolló por desnutrición y falta de sueño en un centro de detención. Esto es una forma de tortura", denunció Tlaib.
En un centro gestionado por GEO Group en North Lake (Michigan), los detenidos han iniciado una huelga de hambre para exigir acceso a comida adecuada, atención médica y representación legal.
Resistencia local y redes de apoyo
Mientras tanto, la oposición a los centros de detención de ICE continúa a nivel local. En todas las grandes ciudades existen redes de respuesta rápida donde los vecinos alertan sobre la presencia de agentes de ICE y organizan recursos para los migrantes en sus comunidades. Mapas en línea muestran los almacenes que el DHS planea convertir en centros de detención en distintas localidades del país.