'Apex', el nuevo thriller de supervivencia dirigido por Baltasar Kormákur y protagonizado por Charlize Theron, no logra despegar. Aunque la película intenta combinar elementos de cine de montaña y caza humana, termina siendo un conjunto desorganizado de ideas ya conocidas, sin aportar nada nuevo al género.

La cinta comienza en las montañas de Noruega, donde Sasha (Theron) y Tommy (Eric Bana) escalan en un entorno peligroso. Aunque la química entre los actores es palpable, la escena inicial recuerda demasiado a otras películas del género, como Vertical Limit, sin llegar a igualarla. Ocho meses después, Sasha se adentra en los remotos parajes de Australia para practicar rafting en una zona aislada, donde, según los lugareños, han desaparecido varias personas. La soledad y el peligro se convierten en los protagonistas, pero la trama se vuelve predecible y poco inspirada.

El único personaje que parece tener algún atractivo es Ben (Taron Egerton), un cazador que, tras conocer a Sasha, decide convertirla en su presa en un juego macabro. Egerton, aunque suele ser un actor versátil, aquí cae en el exceso de caricatura, interpretando a un villano sin coherencia. Su personaje oscila entre un matón airado, un asesino carismático y un monstruo sin humanidad, sin que la película logre definir su motivación o personalidad.

Theron, una de las actrices más respetadas de Hollywood, se ve limitada por un guion que no le da oportunidades para brillar. Aunque su presencia garantiza un mínimo de solvencia, 'Apex' no aprovecha su talento ni el de Egerton para crear una historia memorable. En definitiva, la película es un thriller de supervivencia más, sin la chispa necesaria para destacar en un género ya muy explotado.

Fuente: The Wrap