The Punisher: One Last Kill, el nuevo especial de Marvel, llega con un tono sombrío y repetitivo que prioriza la crudeza sobre la narrativa. La producción, que forma parte del universo de Netflix, comienza con una escena impactante: un veterano sin hogar (interpretado por John Douglas Thompson) comparte un momento con su perro cuando un grupo de jóvenes lo ataca, le roba su gorra y lanza al animal contra un camión. Este acto, que se repite en varias ocasiones a lo largo del especial, busca transmitir la idea de un mundo cruel, pero lo hace de manera redundante y sin matices.

La trama, que se desarrolla en solo 45 minutos, carece de profundidad. Frank Castle (Jon Bernthal) es impulsado por visiones de su difunta familia y su compañero de Marines, Curtis Hoyle (Jason R. Moore), para abandonar las armas. Sin embargo, la matriarca de la familia Gnucci, Ma Gnucci (Judith Light), aparece para anunciar que ha contratado a todos los criminales de Little Sicily para vengarse de él. Así concluye el primer acto.

El segundo acto, que ocupa casi la mitad del especial, se reduce a mostrar a Frank masacrando a los atacantes en su edificio. Aunque se mencionan temas como el duelo por la pérdida de la familia o el maltrato a los veteranos, estos no se desarrollan. En su lugar, el especial insiste en que Frank, tras haber perdido todo por la violencia, debe seguir ejerciéndola para proteger a unos pocos inocentes, como un par de niños y sus padres (entre ellos, Andre Royo, conocido por The Wire).

Lo más preocupante es que The Punisher: One Last Kill ignora por completo las implicaciones fascistas de un héroe que solo encuentra sentido en la venganza. Además, las escenas de acción, aunque cuentan con coreografías elaboradas, sufren de una dirección deficiente: cámaras inestables, planos mal encuadrados y una banda sonora que recuerda a series de hace dos décadas, como The Shield, restan impacto a la violencia mostrada.

En resumen, el especial no aporta nada nuevo al personaje ni al universo de Marvel. Se limita a repetir fórmulas ya vistas, con un enfoque en la crudeza que no justifica su existencia.