Los senadores demócratas del Senado de Estados Unidos están dispuestos a aprovechar una enmienda presupuestaria para obligar a los republicanos a votar públicamente un fondo de 1.000 millones de dólares destinado a mejoras de seguridad en el nuevo salón dorado de Donald Trump en la Casa Blanca.
La medida, incluida en un proyecto de ley de reconciliación por valor de 72.000 millones, ha generado una fuerte controversia política. Los demócratas acusan a los republicanos de priorizar el lujo sobre las necesidades de las familias trabajadoras, mientras que Trump había prometido que el proyecto sería financiado con fondos privados.
Críticas demócratas al proyecto
Senadora Patty Murray (D-Wash.), presidenta del Comité de Asignaciones del Senado:
"Es una traición escandalosa a las familias trabajadoras que exigen reducir costes, no construir un salón dorado".
Senador Jeff Merkley (D-Ore.), presidente del Comité de Presupuestos:
"Los republicanos ignoran las necesidades de la clase media y destinan miles de millones a un salón de Trump, mientras malgastan recursos en dos agencias sin control".
Detalles del proyecto y controversias
La enmienda, impulsada por los republicanos, asigna 1.000 millones de dólares a la Secretaría de Seguridad Nacional para financiar "características de seguridad por encima y por debajo del suelo" en el Ala Este de la Casa Blanca. El texto prohíbe explícitamente el gasto en "elementos no relacionados con la seguridad".
Trump había asegurado que ningún fondo público se utilizaría para la construcción del salón. Sin embargo, los demócratas ven en este proyecto una oportunidad para exponer las prioridades republicanas de cara a las elecciones de 2026.
El futuro del proyecto en el Senado
El proyecto de ley debe superar el llamado vote-a-rama en el Senado, un proceso maratónico de votaciones que podría convertir el salón dorado en el centro del debate político. No obstante, algunos demócratas temen que la parlamentaria del Senado pueda eliminar la enmienda antes de que llegue al pleno.
Tras el tiroteo durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca el pasado mes, algunos republicanos ya habían propuesto cubrir los 400 millones de dólares iniciales estimados para el salón. El senador republicano Lindsey Graham (R-S.C.), presidente del Comité de Presupuestos, se mostró partidario de gestionar el proyecto a través del proceso normal de asignaciones, pero advirtió que obligaría a los demócratas a posicionarse sobre la financiación de un espacio seguro para eventos presidenciales de gran escala.