El episodio final de Daredevil: Born Again, titulado "The Southern Cross", confirma que la segunda temporada de la serie de Marvel Studios ha sido un experimento narrativo arriesgado, pero con un cierre que redefine el destino de sus personajes principales.

Desde el inicio, la serie ha explorado la relación simbiótica entre Matt Murdock y Wilson Fisk, presentándolos como protagonistas inseparables. Sin embargo, el creador Dario Scardapane optó por un desenlace poco convencional: en lugar de un enfrentamiento épico entre héroe y villano, el episodio final los muestra como adversarios en un tribunal, donde Murdock actúa como abogado y Fisk como testigo.

Esta decisión, aunque audaz, no está exenta de riesgos. La primera temporada de Born Again ya había planteado un enfoque más cercano al thriller legal y político, con escenas filmadas en oficinas y juzgados que el equipo actual no podía ignorar. Scardapane, sin embargo, ha priorizado durante gran parte de la temporada la acción superheroica, reduciendo la presencia de Murdock fuera de su disfraz y transformando a personajes como Dex en un villano con identidad propia, Bullseye.

En el episodio final, el giro es claro: Fisk comparece como testigo, Bullseye es reclutado para misiones encubiertas con el Sr. Charles, y Daredevil limita sus poderes a una demostración ante el juez. Mientras, Jessica Jones regresa a casa con Danielle, reencontrándose con Luke Cage, quien había desaparecido hasta entonces.

¿Un final satisfactorio?

Sí, pero solo si se acepta que Born Again es, en esencia, la historia de dos hombres —Murdock y Fisk— que intentan, y fracasan, en dejar atrás su pasado. En el penúltimo episodio, vimos a Murdock emerger de su escondite para asumir un papel activo como coabogado junto a Kirsten McDuffie, defendiendo a Karen Page de acusaciones de vigilantismo. Fisk, por su parte, observaba desde su oficina, pero en el final está listo para enfrentarse a su enemigo en terreno neutral.

La tensión del episodio reside en la química entre Charlie Cox y Vincent D’Onofrio, actores que han moldeado a sus personajes con una profundidad que trasciende su origen en el universo Marvel. Durante la gira de prensa de Born Again, ambos han sido críticos con los showrunners anteriores, afirmando incluso que presionaron a Disney para cambiar la dirección de la serie. Ahora, su interpretación en este cierre parece cerrar un ciclo de frustraciones y reinvenciones.

El resultado es un episodio que, aunque alejado de la acción tradicional de Daredevil, refuerza el tema central de la temporada: la imposibilidad de escapar de uno mismo. Fisk, como alcalde, y Murdock, como abogado, siguen siendo prisioneros de sus propias identidades, incapaces de separarse de lo que fueron.

Con este final, Daredevil: Born Again deja más preguntas que respuestas. ¿Fue la mejor opción? Depende de lo que el público esperaba. Pero una cosa es clara: la serie ha intentado algo distinto, y en el proceso, ha redefinido a sus personajes más icónicos.