Florida prohíbe expresamente que los legisladores dibujen distritos electorales con la intención de favorecer a un partido político o a un candidato. Sin embargo, el gobernador Ron DeSantis ha puesto en marcha una estrategia en tres fases para eludir esta norma y modificar los límites de los distritos del Congreso antes de las elecciones de noviembre.

La aprobación de este nuevo mapa en una sesión extraordinaria el próximo martes será clave para el control partidista del Congreso. DeSantis convocó a los legisladores a Tallahassee tras la presión de Donald Trump, quien instó a los estados con mayoría republicana a rediseñar los distritos para beneficiar al GOP. La urgencia de su plan aumentó tras el éxito de los demócratas en Virginia, donde lograron la aprobación de un nuevo mapa que podría crear hasta cuatro distritos favorables a su partido.

Las claves de la estrategia de DeSantis

Entrevistas con 14 legisladores, abogados y expertos en redistribución de distritos en Florida revelan cómo el gobernador podría sortear la Constitución estatal, que prohíbe expresamente la manipulación partidista en el diseño de los distritos. El término clave es "intención": sus detractores deberán demostrar en los tribunales que su objetivo es favorecer al Partido Republicano.

DeSantis rechazó las peticiones para un proceso transparente y optó por redactar los nuevos mapas en secreto, sin participación legislativa durante la sesión ordinaria de enero. Su plan consiste en:

  • Rediseñar los distritos desde su oficina: Evitar la participación de los legisladores para reducir el rastro documental que pueda usarse en su contra.
  • Aprovechar el calendario electoral: Acelerar la aprobación del mapa para que los desafíos legales de los demócratas no puedan detenerlo a tiempo.
  • Usar la doctrina Purcell: Basarse en un precedente del Tribunal Supremo de EE.UU. (2006) que limita la capacidad de los tribunales para anular leyes electorales cerca de una votación, evitando así la confusión entre los votantes.

Además, DeSantis podría invocar el privilegio ejecutivo y la doctrina Apex, que le permitiría proteger a sus asesores de alto nivel de declaraciones judiciales. En 2022, su equipo ya recurrió a este argumento para evitar que sus colaboradores fueran interrogados en un caso de redistribución de distritos. La estrategia incluye:

  • Secreto absoluto: Los mapas se elaboran sin participación pública, dificultando que los demandantes identifiquen a los responsables o recopilen pruebas.
  • Dilación de plazos: Al no haber registros previos, los procesos judiciales podrían retrasarse, agotando el tiempo antes de las elecciones.

En 2022, DeSantis se convirtió en el primer gobernador de Florida en décadas en presentar sus propios mapas de distritos sin transparencia. Normalmente, esta tarea recae en los legisladores, lo que genera un historial documentado que los tribunales pueden revisar para determinar intenciones partidistas.

Sin embargo, su método actual es tan opaco que, hasta el jueves por la noche, los legisladores que deben votar el nuevo mapa el martes aún no lo habían visto. Esta falta de transparencia podría generar fricciones políticas y aumentar el riesgo de impugnaciones legales.

"La estrategia de DeSantis prioriza el calendario electoral sobre la legalidad. Si los tribunales no actúan a tiempo, su plan podría consolidar una ventaja republicana en Florida, pero a costa de un proceso democrático cuestionable."

El principal riesgo de este enfoque es que, al crear más escaños republicanos en Florida, se fragmenten o diluyan los distritos actualmente dominados por los demócratas, lo que podría alterar el equilibrio de poder en el Congreso.

Fuente: Axios