Cuando el diseño cruza fronteras: seis rivalidades entre coches de un mismo creador

La imitación es la forma más sincera de halago, y en el mundo del diseño automotriz esta máxima cobra especial relevancia. A lo largo de la historia, numerosas siluetas icónicas han surgido de un estudio para ser reinterpretadas por otro fabricante. En ocasiones, esta repetición de elementos estilísticos responde a una estrategia comercial; en otras, es el resultado de un diseñador que cambia de empresa y lleva consigo su estilo. Estos son seis casos destacados en los que un mismo profesional dejó su impronta en marcas competidoras.

Giovanni Michelotti: el padre de los compactos de lujo

Giovanni Michelotti, uno de los diseñadores más influyentes del siglo XX, puede considerarse el artífice del segmento de los compactos ejecutivos. Su legado perdura en dos de los modelos más emblemáticos de finales de los 60 y principios de los 70: el BMW 02 Series (1502, 1602 y 2002) y el Triumph Dolomite.

Michelotti comenzó su colaboración con BMW en los años 60, donde definió las líneas maestras de la serie 02. Sus características —proporciones compactas, superficie acristalada vertical y el icónico Hofmeister kink— se convirtieron en sello distintivo de la marca bávara. Paralelamente, en Reino Unido, Michelotti trabajaba para Triumph, donde diseñó el Dolomite y sus predecesores, los modelos 1300 y 1500. El frontal con cuatro faros y el pilar C, sorprendentemente similar al de los BMW, son prueba de su estilo inconfundible.

Ian Callum: de Rover a Jaguar con un estilo reconocible

Ian Callum, conocido por su etapa en Jaguar Land Rover, ya destacaba en los años 90 como diseñador en TWR Design. Allí, junto a Peter Stevens (futuro director de diseño de MG Rover Group), colaboró en el desarrollo del Rover 75, un sedán que marcó tendencia. Callum fue el responsable del prototipo de la versión familiar, un proyecto que, aunque avanzado, fue rechazado por BMW —entonces dueña de Rover— por temor a la competencia con el BMW Serie 3 Touring.

Tras su fichaje por Jaguar en 1999, Callum recibió el encargo de modernizar los modelos de la marca. El Jaguar X-Type, diseñado originalmente por Geoff Lawson sin versión familiar, fue rediseñado por Callum, quien añadió una nueva zaga que lo convirtió en uno de los familiares compactos ejecutivos más elegantes del mercado. Este modelo competía directamente con el Rover 75 Tourer —cuyo diseño también era obra suya desde los pilares B hacia atrás— y con el BMW Serie 3 Touring.

Frank Stephenson: Mini y Fiat 500, dos iconos con un mismo ADN

Frank Stephenson, figura clave en el rediseño del Mini de BMW en 2001, ya había dejado su huella en otro clásico italiano: el Fiat 500. Su trabajo en el Fiat 500 de 2007 revitalizó el modelo, combinando el espíritu retro con un diseño moderno y funcional. Más tarde, en BMW, Stephenson aplicó ese mismo enfoque en el Mini, demostrando que un mismo diseñador puede crear coches radicalmente distintos pero igualmente memorables.

Su filosofía se basa en entender el ADN de cada marca y traducirlo en formas contemporáneas. El Fiat 500 recuperó la esencia del modelo original de los años 50, mientras que el Mini de BMW reinterpretó el clásico británico con un lenguaje visual vanguardista. Ambos comparten una estética redondeada y un tamaño compacto, pero cada uno mantiene su identidad única.

Otros casos de diseñadores con doble huella

La lista de profesionales que han trabajado para marcas rivales es extensa. Algunos ejemplos notables incluyen:

  • Giorgetto Giugiaro: Diseñó el VW Golf I (1974) y el Lancia Delta (1979), dos modelos que definieron sus respectivas categorías.
  • Chris Bangle: Tras su etapa en BMW, donde lideró el diseño de modelos como el Serie 7, pasó a Fiat, donde impulsó el rediseño del Fiat Bravo.
  • Walter de'Silva: Creó el Audi TT y más tarde el Volkswagen Scirocco, ambos con líneas audaces y futuristas.
  • Luc Donckerwolke: Diseñó el Peugeot 407 y posteriormente el Hyundai i30, mostrando su versatilidad entre fabricantes europeos y asiáticos.
  • Shiro Nakamura: Responsable del Nissan 350Z y del Infiniti FX, demostrando que el diseño japonés puede ser tanto deportivo como premium.

¿Por qué un mismo diseñador repite su estilo?

La respuesta radica en la coherencia creativa. Un buen diseñador desarrolla un lenguaje visual propio que, al cambiar de empresa, puede adaptarse a las necesidades de la nueva marca sin perder su esencia. Además, los fabricantes buscan profesionales con experiencia probada, incluso si han trabajado para la competencia.

Sin embargo, esta práctica no está exenta de controversia. Algunos críticos argumentan que puede limitar la innovación, mientras que otros celebran que un mismo estilo trascienda fronteras corporativas, creando coches con personalidad reconocible.

"El diseño automotriz es un equilibrio entre tradición e innovación. Cuando un diseñador cambia de empresa, lleva consigo su bagaje, pero también la capacidad de reinventarse. Eso es lo que hace que algunos coches, aunque de marcas distintas, compartan un ADN común."

— Experto en diseño automotriz

Conclusión: el talento no tiene fronteras

Estos seis casos demuestran que, en el mundo del automóvil, el diseño trasciende las rivalidades entre marcas. Un mismo profesional puede dejar su huella en coches aparentemente opuestos, creando piezas únicas que perduran en la memoria colectiva. Desde los compactos de Michelotti hasta los familiares de Callum, pasando por los iconos de Stephenson, la historia del diseño automotriz está llena de historias de creatividad compartida.

Fuente: Hagerty