Casi dos décadas después de que la ONU aprobara la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNDRIP), defensores denuncian que los países siguen sin cumplir sus promesas de respetar y proteger estos derechos. Indígenas son asesinados por defender sus territorios, criminalizados por practicar su cultura y ven cómo sus tierras son explotadas sin su consentimiento.
La semana pasada, durante el Foro Permanente de las Naciones Unidas sobre Cuestiones Indígenas (UNPFII) —la mayor reunión mundial de pueblos indígenas—, líderes exigieron la aplicación plena de la UNDRIP y otros estándares internacionales de derechos humanos. Adoptada en 2007 por la Asamblea General de la ONU, esta declaración estableció normas globales sobre tierras, lenguas, salud y más para los pueblos indígenas.
Estados Unidos y Canadá, entre otros países que inicialmente se opusieron, terminaron adoptándola. Sin embargo, desde entonces, los pueblos indígenas en estas naciones y en el mundo aseguran que los gobiernos no están aplicando el marco legal.
Llamamiento a un sistema de vigilancia independiente
En el UNPFII, Kenneth Deer, miembro de la Nación Mohawk de Kahnawà:ke, presentó una declaración conjunta en nombre de la Coalición Canadiense por los Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas. Exigió a los Estados crear sistemas de monitoreo independientes para garantizar la aplicación efectiva de la UNDRIP.
«Necesitas un grupo de personas indígenas independientes que tengan acceso a cómo el gobierno está implementando la declaración. Deben poder evaluar si se está aplicando correctamente y señalar las fallas. Así se logra una implementación real».
Deer reconoció la complejidad de este proceso, lo que refuerza la necesidad de un órgano de supervisión. «Para implementar la declaración, necesitan un perro guardián. Alguien que supervise que cumplan con sus responsabilidades», afirmó.
Salud, cultura y el derecho a existir
Para muchos pueblos indígenas, la salud no solo es física, sino también cultural y espiritual. Moses Goods, de origen Kanaka Maoli, habló en representación de la Nación de Hawái y destacó «el derecho a seguir siendo quienes somos». Explicó cómo las lenguas indígenas son memoria, identidad y medicina, y están protegidas bajo la UNDRIP.
«El idioma es un vínculo con nuestra cultura, con nuestra identidad y con nuestra salud. Cuando se nos arrebata, la salud de nuestro pueblo comienza a deteriorarse. Fue intencional: nos lo quitaron para que decayéramos. Y en parte lo lograron, hasta ahora».
Goods advirtió que, pese a los avances, la cultura indígena sigue debilitándose debido a la pérdida de acceso a tierras, como los incendios forestales que han desplazado a comunidades en Lahaina. Aun así, subrayó que reunirse en espacios como el UNPFII es un paso crucial.
«Seguimos contando nuestras historias, diciendo la verdad una y otra vez. Así nos fortalecemos».