En 2025, los astrónomos detectaron un cometa interestelar cruzando rápidamente el sistema solar. Bautizado como 3I/ATLAS, este objeto fue identificado en julio cuando se encontraba justo dentro de la órbita de Júpiter. Actualmente, se halla a medio camino entre Júpiter y Saturno, alejándose cada día más de nuestro sistema estelar.

La misión JUICE de la Agencia Espacial Europea (ESA), en ruta hacia Júpiter, capturó imágenes del cometa el 5 de noviembre de 2025, cuando este se encontraba a 64 millones de kilómetros de la nave. Crédito: ESA/Juice/JANUS, CC BY-SA 3.0 IGO

Un equipo de investigadores ha seguido la trayectoria de 3I/ATLAS durante su acercamiento al Sol y su posterior alejamiento, recopilando la visión más detallada hasta ahora de un objeto interestelar. Entre los hallazgos más relevantes destaca la medición de la relación deuterio/hidrógeno (D/H) en el agua que emite el cometa. Los resultados muestran que esta proporción es entre 30 y 40 veces mayor que en los objetos del sistema solar, lo que indica que el cometa se formó en un entorno mucho más frío.

«Es difícil precisar exactamente dónde se formaron estos objetos. Sabemos que lo hicieron en distintas regiones de la galaxia, pero conectar nuestras mediciones con su formación es un reto. Sin embargo, análisis como el de la relación D/H en el agua son una de las mejores herramientas para entender sus condiciones de origen y evolución».

Luis E. Salazar Manzano, investigador principal y estudiante de doctorado en la Universidad de Michigan (Ann Arbor).

El agua es un componente omnipresente en el universo, presente en galaxias distantes y en nebulosas donde se forman estrellas. Sin embargo, no toda el agua es igual: existen variantes como el agua semipesada (HDO), donde un átomo de deuterio reemplaza a uno de hidrógeno. En las nubes moleculares frías donde nacen las estrellas, las bajas temperaturas favorecen reacciones químicas que aumentan la presencia de deuterio, un isótopo del hidrógeno.

Al medir la cantidad de agua semipesada respecto al agua normal en un objeto, los científicos pueden inferir su relación D/H y, por tanto, las condiciones físicas en las que se formó. Este tipo de análisis se ha realizado en estrellas jóvenes, discos de formación planetaria, cometas del sistema solar, meteoritos e incluso en el agua de la Tierra.

«Lo fundamental de los objetos interestelares es que son restos físicos del proceso de formación de otros sistemas planetarios. Nos ofrecen pistas valiosas sobre cómo pudo ser ese proceso».

Karen Meech, astrobióloga de la Universidad de Hawái en Mānoa, no vinculada a esta investigación.

A finales de 2025, el equipo observó 3I/ATLAS con el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) en Chile, cuando el cometa se encontraba a 335 millones de kilómetros de la Tierra. Estos datos, combinados con observaciones anteriores, permiten reconstruir la historia de este viajero interestelar y su posible origen en un sistema estelar lejano y frío.