El rover Curiosity de la NASA, activo en Marte desde 2012, ha vuelto a enfrentarse a un inesperado desafío en el planeta rojo. Durante una perforación rutinaria en una roca, el brazo robótico del explorador quedó atrapado, obligando al equipo en la Tierra a idear una solución durante seis días.
Las imágenes capturadas por las cámaras de navegación del rover, en blanco y negro, muestran la lucha de Curiosity por liberarse. Según la agencia espacial, el proceso de desprendimiento de la roca, bautizada como 'Atacama', requirió múltiples intentos antes de lograrlo. Finalmente, el 1 de mayo, el equipo logró que la roca se desprendiera tras una combinación de vibraciones, rotaciones y movimientos estratégicos del brazo robótico.
La roca, de aproximadamente 1,5 pies de diámetro y 6 pulgadas de grosor, pesaba unos 28,6 libras. Al intentar retirar el brazo, la roca se levantó del suelo adherida al taladro del rover, algo nunca antes registrado por la NASA. Inicialmente, los ingenieros probaron vibrar el taladro sin éxito. Más tarde, al reorientar el brazo y aplicar nuevas vibraciones, tampoco lograron resultados.
La solución llegó cuando el equipo combinó múltiples maniobras: inclinar el taladro, rotarlo, vibrarlo y girarlo simultáneamente. La roca se desprendió al primer intento, aunque lamentablemente se fracturó al caer al suelo. Este incidente destaca la resiliencia de Curiosity, que supera los 12 años de misión pese a su diseño inicial para solo dos años.
El rover, pionero en la perforación de rocas en Marte, ha demostrado una y otra vez su capacidad para superar obstáculos. Aunque muestra signos de desgaste, su historial de superación sigue intacto, consolidando su legado como una de las misiones más exitosas de la exploración espacial.