Kevin O’Leary, más conocido como "Mr. Wonderful" en el programa Shark Tank, está a punto de añadir otro título a su lista de profesiones: rey de la infraestructura de IA. Su ambicioso proyecto, un colosal centro de datos en el norte de Utah, podría convertirlo en una figura clave en el sector tecnológico, aunque no está exento de polémica.
Un proyecto de dimensiones colosales
El centro de datos, denominado Stratos, ocupará una superficie equivalente a dos veces y media el tamaño de Manhattan. Según declaró uno de sus desarrolladores al Salt Lake Tribune, el complejo funcionará al 100% con generadores de gas, una decisión que ha encendido las alarmas entre ecologistas y residentes locales.
Un profesor de la Universidad de Utah estimó que este proyecto podría incrementar las emisiones netas de gases de efecto invernadero del estado en hasta un 50%. A pesar de las críticas, el proyecto cuenta con el respaldo de la Autoridad de Desarrollo de Instalaciones Militares de Utah, que le ha otorgado importantes exenciones fiscales.
La polémica: ¿desarrollo tecnológico o amenaza ambiental?
Mientras figuras como Ashton Kutcher o Ben Affleck han invertido en IA con resultados millonarios, O’Leary destaca por su enfoque en la infraestructura a gran escala, un sector poco glamuroso pero con alta demanda. Sin embargo, su proyecto en Utah ha generado una fuerte oposición.
Cientos de personas se manifestaron el pasado lunes en una reunión de la comisión del condado de Box Elder, donde se aprobó el permiso para el centro de datos valorado en mil millones de dólares. Los asistentes, que no pudieron intervenir, mostraron carteles en señal de protesta. Además, más de 3.700 personas han presentado quejas formales ante la División de Derechos del Agua de Utah para intentar frenar el proyecto.
O’Leary respondió a las críticas asegurando que los manifestantes eran "profesionales" traídos desde otros estados. En un vídeo publicado en X (antes Twitter), afirmó:
"Soy el único desarrollador de centros de datos del mundo que se graduó en estudios ambientales. Conozco muy bien estas preocupaciones: aire, uso del agua, calor, contaminación acústica. La sostenibilidad es el corazón de lo que hacemos".
Según sus declaraciones, más del 90% de los manifestantes no viven en Utah, una afirmación que ha sido cuestionada por los opositores al proyecto.
El desafío de equilibrar innovación y sostenibilidad
El caso de Stratos refleja el creciente debate sobre el impacto ambiental de la expansión de la infraestructura tecnológica. Aunque O’Leary insiste en que su proyecto prioriza la sostenibilidad, los datos y las protestas sugieren lo contrario.
Mientras el desarrollo de centros de datos avanza a ritmo acelerado para satisfacer la demanda de la inteligencia artificial, las comunidades locales y los ecologistas exigen mayor transparencia y medidas que mitiguen el daño ambiental. El futuro de Stratos en Utah sigue siendo incierto, pero una cosa es clara: el proyecto ha puesto sobre la mesa preguntas cruciales sobre el costo real del progreso tecnológico.