El océano Pacífico actúa como un gigantesco motor climático, capaz de alterar tormentas, pesca y patrones de lluvia a miles de kilómetros de distancia. Ahora, los científicos alertan sobre un posible super El Niño que podría acelerar el calentamiento global hasta niveles sin precedentes.

Según proyecciones recientes, el Pacífico tropical se dirige hacia un evento de El Niño intenso, la fase cálida de un ciclo océano-atmósfera que intensifica estos impactos. En un planeta ya sobrecalentado por los gases de efecto invernadero, un fenómeno de estas características en los próximos 12 a 18 meses podría superar permanentemente el umbral de 1.5 °C de calentamiento anual, un límite crítico para evitar daños irreversibles en el clima.

Un estudio reciente publicado por científicos climáticos revela que los eventos fuertes de El Niño pueden desencadenar cambios abruptos y duraderos en los patrones de calor, lluvia y sequía, conocidos como cambios de régimen climático.

¿Cómo funciona El Niño y por qué es tan peligroso?

El Niño es uno de los principales mecanismos naturales de liberación de calor oceánico. Todo comienza con cambios periódicos en las corrientes marinas y los vientos sobre el Pacífico. Esto provoca que enormes reservas de calor tropical acumuladas en la Zona de Aguas Cálidas del Pacífico Occidental —entre Australia e Indonesia— se desplacen hacia el este, afectando desde Japón hasta las costas americanas.

Esta región del océano es la más cálida del planeta, con una extensión cuatro veces mayor que la de Estados Unidos. Cuando este calor se expande por el Pacífico ecuatorial, se libera a la atmósfera en pulsos que reconfiguran los patrones climáticos globales:

  • Desvían los vientos en altura, alterando la trayectoria de tormentas y huracanes.
  • Aumentan la temperatura global, contribuyendo al calentamiento acelerado.
  • Provocan blanqueamiento masivo de corales, dañando ecosistemas marinos.
  • Interrumpen la pesca y los ecosistemas oceánicos, afectando a comunidades costeras.

En tierra, los efectos son igualmente devastadores: mientras algunas regiones sufren inundaciones y tormentas extremas, otras enfrentan sequías prolongadas, olas de calor y megaincendios forestales.

Récords climáticos en riesgo

En 2015, el calor del Pacífico ayudó a que la temperatura global superara por primera vez el umbral de 1 °C por encima de los niveles preindustriales. En 2024, la Tierra registró el año más cálido de la historia, en parte impulsado por otro episodio de El Niño.

El climatólogo James Hansen advierte que, incluso un El Niño de intensidad moderada en los próximos 18 meses podría llevar la temperatura media global a 1.7 °C por encima de la era preindustrial. Hansen duda que el planeta vuelva a enfriarse por debajo de 1.5 °C una vez que el fenómeno termine.

«Superar ese umbral no es como caer por un precipicio climático, pero sí marca el inicio del desmoronamiento de sistemas estables que han sostenido a ecosistemas y sociedades durante milenios», explica Hansen.

Entre los impactos ya visibles incluso por debajo de 1.5 °C se incluyen:

  • Reservorios en California que alternan entre sequías extremas y inundaciones.
  • Blanqueamiento de arrecifes de coral desde Australia hasta el Caribe.
  • Cambios abruptos en los patrones de lluvia y temperatura que amenazan la seguridad alimentaria.

Los expertos subrayan que, aunque El Niño es un fenómeno natural, su interacción con el cambio climático antropogénico amplifica sus efectos, haciendo que sus consecuencias sean más intensas y prolongadas.

Fuente: Vox