Una reciente encuesta de YouGov, realizada a principios de mayo, revela que el 38% de los estadounidenses aprueba el trabajo del Tribunal Supremo, mientras que el 45% lo desaprueba. Aunque el saldo neto de -7 puntos sigue siendo negativo, supone una mejora significativa frente a los registros de 2025, cuando el descontento era mayor.
Comparativa con otras instituciones
La popularidad del Tribunal Supremo supera ahora a la de otras instituciones clave. Por ejemplo, el 58% de los ciudadanos desaprueba la gestión de Donald Trump, mientras que el Congreso registra una aprobación aún más baja, según datos recientes.
Mejora respecto a 2025
Los datos actuales representan un avance frente a las cifras de mediados y finales de 2025. En aquel momento, una encuesta de Economist/YouGov mostraba un descontento neto de -16 puntos (51% desaprobación frente al 35% de aprobación), mientras que Gallup registraba un -10 (52% frente a 42%) y Quinnipiac un -13 (53% frente a 40%). Aunque una encuesta de YouGov de julio de 2025 arrojó resultados similares a los actuales (45% desaprobación y 40% aprobación), en ese momento se consideró una excepción.
Impacto de la sentencia sobre aranceles
El aumento de popularidad podría estar relacionado con la reciente sentencia del Tribunal Supremo en el caso de los aranceles, en el que el autor del artículo participó como abogado. Según la encuesta de mayo, el 58% de los encuestados aprueba el fallo, mientras que solo el 25% lo desaprueba. Una encuesta realizada justo después de la sentencia reflejaba cifras similares: un 60% de aprobación frente al 23% de rechazo.
«Aunque el Tribunal Supremo no debería guiarse por la opinión pública, su popularidad puede influir en su capacidad para tomar decisiones audaces sin enfrentar consecuencias políticas», señala el autor.
¿Por qué importa la popularidad del Tribunal Supremo?
Aunque la opinión pública no refleja necesariamente la calidad de las decisiones judiciales —la mayoría de los estadounidenses conoce poco sobre la Constitución o los miembros del Tribunal—, su apoyo social tiene implicaciones prácticas:
- Protección frente a reformas radicales: Un Tribunal muy impopular podría ser más vulnerable a medidas como el court-packing (aumento del número de jueces), que buscan limitar su autoridad.
- Legitimidad para anular políticas: Si el Tribunal sabe que sus fallos cuentan con apoyo ciudadano, puede sentirse más respaldado para anular iniciativas políticas importantes, incluso de figuras poderosas como el presidente.
- Reducción del riesgo de incumplimiento: Una alta desaprobación podría llevar a políticos a desafiar las sentencias sin temor a represalias electorales.
En este contexto, aunque es poco probable que el Tribunal Supremo haya dictado su sentencia sobre los aranceles únicamente por su impopularidad, el descontento previo pudo facilitar que los jueces anularan una de las políticas insignia de Donald Trump.
Conclusión
La mejora en la popularidad del Tribunal Supremo, aunque modesta, es un dato relevante en un contexto de creciente polarización política. Sin embargo, como advierte el autor, la legitimidad de la institución no debería basarse en encuestas, sino en la solidez de sus argumentos jurídicos y su independencia.