El ajedrez es un juego clásico, más popular que nunca y, sobre todo, extremadamente difícil de innovar. A pesar de ello, cada año aparecen en Steam numerosos títulos independientes inspirados en este deporte mental. Desde 5D Chess With Multiverse Time Travel, un experimento caótico, hasta joyas como Chessformer o Chessarama, pasando por roguelites como Pawnbarian o Shotgun King: The Final Checkmate, el mercado está saturado de propuestas. Ahora llega Gambonanza, un juego que intenta aplicar mecánicas de apuestas al estilo de Balatro sobre una base de ajedrez roguelike. Sin embargo, su desarrollo está lleno de errores que lo hacen poco recomendable, incluso para los jugadores más casuales del noble juego.

Un roguelike con demasiados fallos

Como jugador competitivo de ajedrez, mi perspectiva es más exigente que la de un aficionado que busca algo sencillo y entretenido. Pero, incluso desde un punto de vista menos estricto, Gambonanza presenta graves carencias como roguelike: desde un ritmo de dificultad desequilibrado hasta una falta de variedad y opciones interesantes que lo hacen destacar negativamente.

Mecánicas básicas: ajedrez con modificaciones

El juego se estructura en una serie de combates individuales en un tablero de ajedrez, divididos en cinco etapas con cinco niveles cada una y un jefe final. Aunque al principio se respetan las reglas clásicas, pronto aparecen los gambitos, efectos globales o de aura que alteran el juego, como "si tienes un rey y una torre en el tablero, hay un 33% de probabilidad de que tu oponente pierda el turno" o "tus alfiles se mueven como damas". Sin embargo, estas modificaciones resultan demasiado simples y poco inspiradas.

Al inicio de cada partida, puedes colocar tres piezas en el tablero y guardar siete en reserva, aunque este número aumenta con las mejoras. Además, el tablero se expande una fila cada etapa. El problema es que no hay variedad en los escenarios de combate: cada nivel parece repetir configuraciones similares de piezas, lo que permite desarrollar estrategias predecibles desde el principio, algo poco deseable en un roguelike.

Presentación atractiva, pero jugabilidad cuestionable

Visualmente, Gambonanza destaca por su estética lo-fi y una banda sonora relajante que transmite calma. Pequeños detalles, como un signo de exclamación al estilo de Metal Gear Solid cuando una pieza es atacada o el fuego que aparece tras capturar varias piezas seguidas, añaden un toque humano. Las animaciones son fluidas y el diseño general resulta agradable, pero estos elementos no compensan la falta de profundidad en el juego.

En definitiva, Gambonanza es un título que promete innovar en el género del ajedrez, pero termina cometiendo demasiados errores en su ejecución. Aunque su presentación es cuidada, su jugabilidad no logra destacar, dejando a los jugadores con la sensación de haber perdido una oportunidad.