Los juegos indie basados en Hololive y Holostars suelen ser un caos desigual en cuanto a calidad y profundidad. Algunos, como Holo X Break, Idol Showdown o Chrono Gear: Warden of Time, destacan por su solidez. Sin embargo, HoloVillage: Nuestros Días Acogedores no está a la altura. Debería haberse lanzado en acceso anticipado debido a sus múltiples errores y la ausencia de funciones básicas de calidad de vida.
El juego, que sigue la estética de Animal Crossing, comienza con la historia de Kumarine, quien, tras encontrar una flor, descubre una aldea abandonada. Allí, asume el cargo de alcaldesa junto a Nodaka, mientras nuestro avatar —un personaje con amnesia— llega al pueblo y recibe una casa para hacerla habitable. El objetivo es atraer a más residentes mediante tareas como cocinar, cultivar, pescar, recolectar y, por supuesto, lidiar con los errores del juego.
Otros Vtubers de Hololive también aparecen perdidos en la aldea, cada uno vinculado a una actividad específica:
- Bubba: combate y lucha.
- Kuro: pesca.
- Chef Lunight: cocina.
- Kodama Korone: agricultura.
Estos personajes no solo proporcionan misiones e ítems, sino que también venden objetos relacionados con sus habilidades y permiten acceder a árboles de progresión. La rutina del juego consiste en recolectar recursos para ganar dinero, mejorar la aldea y atraer a nuevos residentes. Una vez establecidos, se pueden abrir un restaurante y una herrería para generar ingresos adicionales.
Sin embargo, la experiencia se ve empañada por los constantes errores y la falta de pulido. Aunque decorar el pueblo es agradable, el juego carece de funciones esenciales que hagan la vida más fácil. En resumen, HoloVillage: Nuestros Días Acogedores es un proyecto prometedor en papel, pero su ejecución deja mucho que desear.