La presencia de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU. (ICE) en el Mundial de la FIFA 2026 está generando preocupación. Aunque inicialmente se anunció que su participación se limitaría a labores de seguridad, ahora las autoridades locales no pueden asegurar que no se produzcan redadas durante el evento.
El pasado mes de enero, Todd Lyons, director de ICE, confirmó la presencia de agentes en el torneo, asegurando que su único objetivo sería garantizar la seguridad. Sin embargo, la presidenta del comité organizador del Mundial en Los Ángeles, Kathryn Schloessman, reconoció que no tiene control sobre posibles acciones de inmigración.
«Estamos trabajando estrechamente con ellos para que se centren exclusivamente en la seguridad del evento y nada más», declaró Schloessman. «Pero, dicho esto, no soy quien toma la decisión final».
La incertidumbre sobre el papel de ICE ha generado malestar entre los organizadores, las ciudades anfitrionas, los aficionados internacionales y, especialmente, los trabajadores migrantes que podrían ser víctimas de redadas.
El temor a que el torneo se convierta en un escenario de persecución migratoria ha llevado a sectores como los trabajadores de hostelería a amenazar con huelgas. Estos empleados, muchos de ellos en situación administrativa irregular, son un grupo especialmente vulnerable a posibles acciones de ICE.
La polémica surge en un momento en que la FIFA, a través de su presidente Gianni Infantino, ha insistido en que el Mundial debe ser un evento inclusivo y seguro para todos los asistentes, independientemente de su origen o estatus migratorio.
Mientras tanto, las autoridades estadounidenses aún no han aclarado si las operaciones de ICE se limitarán estrictamente a labores de seguridad o si podrían extenderse a controles migratorios durante el torneo.