El modelo del Afsluitdijk: un dique financiado con capital privado
El Afsluitdijk, un dique de 32 kilómetros en Países Bajos que protege al país del aumento del nivel del mar desde 1932, necesitaba una modernización urgente. Hace una década, el gobierno holandés optó por un modelo innovador: en lugar de asumir el coste inicial, firmó un contrato de 25 años con un consorcio de empresas para pagar las obras a plazos. Así, el proyecto se financió con capital privado, demostrando que la colaboración público-privada puede ser clave para infraestructuras críticas.
Un informe de C40 aboga por más inversión privada en adaptación climática
Según un nuevo informe de C40, una red global de ciudades comprometidas con la acción climática, la adaptación a los riesgos climáticos —como inundaciones o tormentas— requerirá entre 256.000 y 821.000 millones de dólares para 2050 en países de ingresos medios y bajos. Sin embargo, actualmente solo el 1% de la financiación climática global se destina a estos proyectos, dejando un enorme déficit.
El informe, presentado durante la reunión de primavera del Banco Mundial, analiza diez casos de éxito en ciudades como Dakar (Senegal) o Washington D.C., donde se han implementado modelos de financiación mixta. «El objetivo es cambiar el discurso y demostrar que estas colaboraciones son viables», explica Barbara Barros, responsable global de financiación de adaptación en C40 y coautora del estudio.
¿Por qué es difícil atraer inversores privados?
La adaptación climática enfrenta un desafío clave: no genera ingresos directos, a diferencia de proyectos de eficiencia energética o descarbonización. Como señala Dan Zarrilli, exasesor de resiliencia y políticas climáticas de Nueva York:
«Evitar daños futuros no es un flujo de caja que puedas presentar en un banco, como sí ocurre con la energía limpia».
Para que los proyectos sean «bancables», deben ofrecer rentabilidad a los inversores, lo que requiere creatividad en su diseño. Barros destaca que este enfoque es especialmente relevante para ciudades con baja capacidad fiscal o calificación crediticia baja. Según el informe de la Zurich Climate Resilience Alliance, la inversión privada cubre solo el 3% de las necesidades de financiación en países en desarrollo, aunque podría alcanzar el 15% con políticas adecuadas.
Lecciones para España y Europa
Aunque el informe se centra en ejemplos internacionales, sus conclusiones son aplicables a ciudades europeas. España, con más de 8.000 kilómetros de costa, enfrenta riesgos crecientes por el aumento del nivel del mar y fenómenos extremos. Proyectos como la regeneración de playas o la modernización de infraestructuras portuarias podrían beneficiarse de modelos similares al del Afsluitdijk.
«La clave está en diseñar proyectos que combinen impacto público con atractivo para el sector privado», señala Barros. «No se trata solo de construir muros o barreras, sino de crear modelos sostenibles que generen valor a largo plazo».
El camino hacia una financiación climática inclusiva
El informe de C40 subraya que, sin una mayor participación del sector privado, muchas ciudades no podrán afrontar los costes de la adaptación climática. La solución pasa por:
- Garantizar rentabilidad: Diseñar proyectos con flujos de ingresos predecibles, como peajes o tasas por uso de infraestructuras.
- Reducir riesgos: Usar instrumentos como garantías públicas o seguros climáticos para atraer a inversores.
- Fomentar la colaboración: Crear alianzas entre gobiernos, empresas y organismos internacionales para movilizar fondos.
«El cambio climático no espera, y las ciudades tampoco pueden permitírselo», concluye Barros. «Es hora de actuar y demostrar que la adaptación no es un gasto, sino una inversión con retorno».