Melissa Barrera vivió uno de los peores momentos de su carrera hace apenas un año. Tras calificar las acciones de Israel en Gaza como genocidio y limpieza étnica, fue expulsada de su papel protagonista en la saga Scream. Durante casi un año, las ofertas laborales fueron escasas y, cuando llegaban, venían acompañadas de comentarios como: "Seguro que acepta cualquier cosa por trabajar".
Pero el destino le tenía reservada una segunda oportunidad. Barrera ha regresado con fuerza en películas como Abigail y la serie The Copenhagen Test. Sin embargo, es en Titanique, un musical que este mes ha dado el salto a Broadway tras años en off-Broadway, donde parece haber encontrado su lugar ideal.
Un espectáculo absurdo y genial
Titanique es una parodia del Titanic narrada por una versión exagerada de Celine Dion, interpretada por Marla Mindelle. La obra mezcla canciones pop, humor absurdo y un elenco de personajes igualmente disparatados. Jim Parsons da vida a la señora Bukater, madre de Rose; Deborah Cox interpreta a Molly Brown; y Frankie Grande, hermano de Ariana Grande, encarna a Victor Garber. La producción oscila entre un episodio de Drag Race y una película de Scary Movie, con un tono que no se toma en serio ni a sí mismo.
Barrera interpreta a Rose, actuando como la voz de la razón en medio del caos. Su personaje debe lidiar con los egos de su madre, la propia Dion, Jack (Constantine Rousouli) y Cal (John Riddle), mientras enfrenta la disyuntiva entre el amor verdadero y las expectativas sociales. Aunque la obra no busca ser profunda, Barrera logra anclarla en momentos de humanidad, como cuando Rose amenaza con saltar del barco. En una escena memorable, Jack —con la voz de Roger L. Jackson, el Ghostface de Scream— la provoca con un: "¿Quieres morir, Sydney?", hasta que ella responde: "¡Vale, ya lo pillo!".
Reírse de la adversidad
Lo más interesante de Titanique es cómo Barrera convierte una experiencia dolorosa en algo cómico y liberador. La obra, con un estilo improvisado y chistes personalizados para los actores (Parsons incluye un guiño a Big Bang Theory, y Cox improvisa sobre "Nobody’s Supposed To Be Here"), le da espacio para burlarse de su propio pasado. Pero no todo es reactivo: Barrera también brilla en momentos de locura absoluta, como la escena en la que se pinta como una "chica francesa" al ritmo de "Because You Loved Me", demostrando su versatilidad y compromiso con el espectáculo.
Con Titanique, Barrera no solo recupera su carrera, sino que lo hace con estilo, demostrando que el humor y la resiliencia pueden ser armas poderosas en la industria del entretenimiento.