ROMA — Tim Hunt, director de una organización que agrupa a fabricantes de terapias génicas y celulares, intentó transmitir un mensaje de optimismo en un congreso celebrado la semana pasada en esta ciudad. Entre los motivos de esperanza, destacó las recientes aprobaciones de tratamientos para enfermedades raras por parte de empresas como Rocket Pharmaceuticals y Regeneron Pharmaceuticals.
Pero hubo otro anuncio que también generó expectativas: la salida de Vinay Prasad, máximo responsable de vacunas y terapias génicas de la FDA, tras su dimisión la semana pasada. Este hecho, aunque se mencionó en un evento centrado en los desafíos y oportunidades del sector en Europa, reflejó una vez más cómo las decisiones regulatorias de Estados Unidos —a 4.500 millas de distancia— siguen condicionando el panorama global.
La partida de Prasad, conocida por su postura crítica hacia algunos enfoques de la FDA, ha reavivado el debate sobre la dirección que tomará el organismo en un momento clave para el desarrollo de terapias innovadoras. Aunque el evento en Roma buscaba destacar el potencial de Europa en este ámbito, la sombra de la agencia estadounidense sigue presente.
El sector, que ha experimentado avances significativos en los últimos años, sigue pendiente de los movimientos regulatorios en EE.UU., donde se concentran algunos de los principales actores y decisiones clave para el futuro de las terapias génicas.