La NCAA ha confirmado una polémica expansión de sus torneos de baloncesto masculino y femenino, que pasarán de 68 a 76 equipos a partir de 2027. La medida, anunciada oficialmente el pasado jueves, duplica casi los ya controvertidos 'First Four' —las eliminatorias previas—, pasando de dos a ocho equipos en esta fase inicial.
La decisión ha generado un amplio rechazo entre aficionados y analistas, que denuncian una saturación innecesaria del torneo. El formato actual ya incluía cuatro equipos en la ronda de acceso, pero la nueva estructura añade seis partidos adicionales antes de la primera ronda oficial, lo que muchos consideran un exceso que diluirá la competitividad del evento.
En 2026, el torneo masculino de la NCAA batió récords en audiencia, con unos derechos de emisión que superaron por primera vez los 1.000 millones de dólares. Este aumento de ingresos, gracias a los contratos con CBS y Warner Bros. Discovery (TNT, TBS, TruTV), ha sido clave para justificar la expansión. Dan Gavitt, vicepresidente senior de baloncesto de la NCAA, reconoció que el objetivo principal es maximizar el valor mediático.
«Podemos afirmar con confianza que 76 equipos es el límite óptimo dentro del marco temporal disponible», declaró Gavitt. «Un torneo más grande no sería viable en el calendario actual, además de ser costoso. Hemos optimizado el valor mediático con ocho nuevos equipos y ocho partidos adicionales».
Sin embargo, los críticos señalan que la expansión responde más a intereses económicos que deportivos. En 2026, equipos como Oklahoma, Auburn, Indiana, Cincinnati y San Diego State accedieron a la fase previa con registros cercanos al 50% de victorias, lo que refuerza la percepción de que el torneo prioriza la inclusión sobre la calidad.
Además, el nuevo formato ha sido calificado como visualmente caótico, especialmente por la prolongación de los 'First Four', que desde 2011 ya habían alterado la estructura tradicional del cuadro. La NCAA, sin embargo, defiende que la medida maximiza las oportunidades de ingresos, ya que cada partido adicional atrae más audiencia y, por tanto, más publicidad.
«La expansión no habría sido posible sin el acuerdo de derechos de emisión», añadió Gavitt, aunque evitó profundizar en cómo estos ingresos compensan los gastos logísticos, como viajes, dietas y operaciones de los equipos participantes.
Mientras la NCAA celebra el aumento de ingresos, muchos aficionados lamentan la pérdida de la esencia del March Madness, un torneo que, hasta ahora, combinaba emoción y competitividad en un formato más compacto y accesible.