El debate sobre la brecha de género en el empleo suele centrarse en las dificultades que enfrentan las mujeres, especialmente las madres trabajadoras. Sin embargo, un fenómeno menos visible pero igualmente preocupante está ganando fuerza: los hombres también están abandonando el mercado laboral en cifras históricas.

Según los últimos datos de empleo, la tasa de desempleo se mantuvo estable en un 4,3% en abril, con un aumento de 115.000 puestos de trabajo. Pero tras este aparente buen dato se esconde una realidad más compleja. El número de hombres que trabajan o buscan empleo activamente cayó el mes pasado a su nivel más bajo en décadas, solo superado por el descenso anómalo registrado durante los primeros meses de la pandemia.

Actualmente, un tercio de los hombres en edad laboral ya no forman parte de la población activa. Las causas de este declive, que se ha acelerado en los últimos años, son múltiples:

  • Cambios estructurales en el mercado laboral: Los sectores que tradicionalmente empleaban a hombres, como la manufactura, han perdido puestos de trabajo, mientras que áreas dominadas por mujeres, como la sanidad y la educación, han crecido. Un informe de Indeed reveló que, entre febrero de 2025 y febrero de 2026, el número de empleos ocupados por mujeres aumentó en casi 300.000, mientras que los hombres perdieron 142.000 puestos.
  • Falta de cualificación: Los hombres sin estudios universitarios tienen menos oportunidades en un mercado laboral que premia cada vez más la formación superior. De hecho, las mujeres ya superan a los hombres en posesión de títulos universitarios.
  • Problemas de salud y discapacidad: Un análisis del Washington Post señala que muchos hombres abandonan el mercado laboral debido a enfermedades o discapacidades. Este grupo es más propenso a vivir en casa de sus padres o a no haberse casado nunca.
  • Cambios en las prioridades: Algunos hombres jóvenes optan por volver a la universidad o asumir responsabilidades de cuidado, aunque en menor medida que las mujeres.

Aunque las mujeres han ganado terreno en el empleo en los últimos años, su situación sigue siendo frágil. En el primer semestre de 2025, alrededor de 212.000 mujeres abandonaron la población activa, con un impacto especialmente fuerte en las madres trabajadoras.

Este fenómeno no se debe a que las mujeres estén ocupando los puestos que antes desempeñaban los hombres, sino a que el mercado laboral está evolucionando hacia sectores donde ellas ya tenían una mayor presencia. Además, persisten estigmas sociales que dificultan la incorporación de los hombres a profesiones tradicionalmente feminizadas, como la enfermería o la enseñanza.

En definitiva, la caída en la participación laboral masculina refleja no solo cambios económicos, sino también transformaciones sociales que están redefiniendo el papel de los hombres en la sociedad moderna.