En enero de 2025, cuando la administración Trump comenzó a desmantelar la ayuda exterior de Estados Unidos, los expertos en salud global temieron consecuencias catastróficas. Los modelos proyectaban miles de muertes como resultado directo de estos recortes. En solo seis meses, en nueve países, 3,4 millones de personas menos fueron sometidas a pruebas de detección del VIH, según un informe.
Aunque se implementaron exenciones de emergencia para restaurar el tratamiento antirretroviral, gran parte del trabajo de prevención y concienciación quedó paralizado. Más de un año después de este caos administrativo, los datos oficiales arrojan luz sobre el impacto real en el PEPFAR (Programa Presidencial de Emergencia para el Alivio del SIDA), uno de los programas más exitosos y ambiciosos financiados por EE.UU. contra el VIH.
Los números que alivian: el tratamiento se mantuvo
Entre julio y septiembre de 2025, el único período para el que la administración ha publicado datos, EE.UU. logró distribuir antirretrovirales a unos 20 millones de personas. Esta cifra se mantuvo estable en comparación con el mismo trimestre del año anterior. Para Jeremy Lewin, subsecretario de Estado interino para Asistencia Exterior, estos datos son «muy, muy buenos».
El Departamento de Estado destacó que mantener el suministro de medicamentos salva vidas, una narrativa que contrasta con las predicciones más alarmistas. Sin embargo, un análisis más detallado de los datos revela una realidad menos optimista.
El lado oscuro: prevención y detección en caída libre
El PEPFAR no se limita a distribuir fármacos: su misión incluye detectar nuevos casos y frenar la propagación del virus. Durante años, esta estrategia integral contribuyó a reducir la epidemia. Pero los últimos datos sugieren un retroceso.
- Pruebas de detección: En el último trimestre de 2025, se realizaron 4 millones de pruebas menos que en el mismo periodo de 2024, una caída del 17%.
- Nuevos tratamientos: El número de personas que iniciaron tratamiento antirretroviral disminuyó de 463.000 a 389.000, un descenso del 16%.
- PrEP (profilaxis preexposición): Las nuevas inscripciones en este tratamiento preventivo cayeron en 270.000 personas (41%), mientras que quienes dejaron de asistir a revisiones de seguimiento lo hicieron en casi un 60%.
Estos datos indican que el PEPFAR está fallando en su objetivo de identificar infecciones tempranas y prevenir nuevos contagios.
«Los números son muy buenos en términos de tratamiento, pero el programa está perdiendo capacidad en prevención y detección», advierte un experto en salud pública que prefirió mantener el anonimato.
La reducción en las pruebas y el seguimiento de la PrEP no solo limita la capacidad de respuesta ante brotes, sino que también aumenta el riesgo de que el virus se propague sin control. Aunque el tratamiento salva vidas, sin una estrategia robusta de prevención, la lucha contra el VIH podría estancarse o incluso retroceder.