El concepto de micromanagement en Meta ha alcanzado un nivel sin precedentes. Según el Financial Times, el CEO de la compañía, Mark Zuckerberg, está desarrollando un avatar de IA hiperrealista y en 3D de sí mismo para interactuar con los empleados, ofrecer feedback y supervisar su trabajo. El proyecto, que recuerda al controvertido apodo que los trabajadores le han dado —«el Ojo de Saurón»—, forma parte de una estrategia más amplia para crear avatares de figuras públicas que los clientes puedan consultar en tiempo real.
Un proyecto con riesgos y desafíos
La iniciativa, sin embargo, no está exenta de polémica. Fuentes internas citadas por el FT advierten de que podría convertirse en un consumo masivo de recursos computacionales, en un momento en que la disponibilidad de energía y capacidad de procesamiento ya es limitada. Además, existe preocupación por el posible mal uso de estos avatares, como la creación de versiones sexualizadas o manipuladas que podrían caer en manos equivocadas.
El avatar de Zuckerberg se entrenará con una gran cantidad de imágenes y grabaciones de voz del ejecutivo. Lo más llamativo es que el propio Zuckerberg está supervisando personalmente el proyecto, dedicando entre cinco y diez horas semanales a lo que se conoce como vibe coding (programación basada en la intuición).
No es el único proyecto de IA en Meta
Este no es el único esfuerzo de la compañía en esta línea. Según el FT, los empleados también trabajan en un «agente CEO» independiente, diseñado para que los trabajadores obtengan información de manera más rápida y eficiente. Sin embargo, la obsesión de Meta por mantenerse relevante en la carrera de la IA se ha intensificado en los últimos meses.
Recientemente, la empresa presentó su modelo de IA Muse Sparks, promocionado como una herramienta eficiente y de bajo consumo. En la práctica, sin embargo, su rendimiento ha quedado muy por debajo del de la competencia. Esta no es la primera vez que Meta intenta recrear a figuras públicas mediante IA. En octubre de 2023, la compañía anunció que pagaría a celebridades millones de dólares para convertirlas en chatbots. El proyecto fracasó estrepitosamente: tras recibir duras críticas y ver cómo los chatbots hacían declaraciones cuestionables en nombre de sus homólogos humanos, Meta lo canceló menos de un año después. Aún así, los chatbots siguieron emitiendo comentarios polémicos hasta 2025.
¿Será esta vez diferente?
Ante este historial, la viabilidad del nuevo proyecto de avatares hiperrealistas es, cuando menos, dudosa. Además, el riesgo de que se convierta en un drenaje de recursos para la empresa añade incertidumbre. Mientras tanto, Meta está presionando a sus empleados para que adopten herramientas de IA. Durante una llamada con inversores en enero, Zuckerberg afirmó que la compañía podía «lograr más» invirtiendo en herramientas nativas de IA, al tiempo que «elevaba a los contribuyentes individuales y reducía la jerarquía».
El mes pasado, trascendió que la empresa planea realizar despidos masivos que podrían afectar a más del 20% de su plantilla. Según el FT, los gestores de producto están sometiendo a los empleados a evaluaciones de habilidades en IA y ejercicios de vibe coding, lo que ha generado temor a futuros recortes. Quienes permanezcan en la empresa podrían verse obligados a interactuar con un Zuckerberg digital para obtener respuestas, un escenario que refuerza la imagen de una supervisión constante.
«Meta está apostando fuerte por la IA, pero sus proyectos anteriores han demostrado que la tecnología aún no está lista para asumir roles críticos sin riesgos».