Benton County, Washington — El futuro del parque eólico Horse Heaven, uno de los proyectos más ambiciosos de Washington, podría convertirse en un termómetro de la política energética de la administración Trump. A finales del año pasado, el congresista republicano Dan Newhouse, una figura influyente en la Cámara de Representantes, solicitó a la FAA (Administración Federal de Aviación) que revocara sus determinaciones de «no interferencia» en el espacio aéreo para este proyecto. Newhouse argumentó posibles riesgos para el tráfico aéreo comercial y las rutas de entrenamiento militar.

Desde entonces, el silencio ha sido absoluto: ni la FAA ni Scout Clean Energy, la empresa desarrolladora, han emitido comunicados públicos. Sin embargo, durante la investigación de este reportaje, se descubrió que Scout Clean Energy presentó en enero y marzo nuevas solicitudes ante la FAA para evaluar el espacio aéreo de las torres eólicas. No hay registros públicos que confirmen si las decisiones anteriores fueron revocadas, y la FAA se negó a hacer comentarios. Por su parte, Scout Clean Energy no respondió a las preguntas sobre posibles retrasos con la agencia o si mantendrá sus planes de expansión en medio de estas controversias.

El proyecto ya ha sufrido modificaciones: aunque cuenta con todos los permisos estatales, la empresa redujo el número de turbinas pero aumentó su altura. No obstante, estos permisos están en litigation. El Tribunal Supremo de Washington escuchará en junio los argumentos de residentes locales y la Nación Yakima, que se oponen a la construcción.

Un centro de datos en Utah desata protestas masivas

Box Elder County, Utah — Mientras el proyecto Wonder Valley, un centro de datos respaldado por el inversor Kevin O’Leary, avanzaba en Utah, las tensiones alcanzaron su punto álgido esta semana. O’Leary, conocido por su participación en *Shark Tank*, junto a la Autoridad de Desarrollo de Instalaciones Militares de Utah (MIDA), planea construir un complejo de 9 gigavatios en las inmediaciones del Gran Lago Salado. La justificación es su cercanía a infraestructuras de gas natural, aunque el proyecto forma parte de un plan más amplio llamado Project Stratos, que abarca una extensa zona destinada a infraestructuras digitales.

Esta semana, la comisión del condado de Box Elder aprobó por unanimidad el proyecto, imponiendo condiciones como un límite de ruido de 55 decibelios, regulaciones de contaminación lumínica y la preservación de tierras agrícolas en la zona. A pesar de estas medidas, las protestas no cesaron. Los vídeos de las audiencias, donde cientos de opositores expresaron su rechazo, se viralizaron en redes sociales. Las principales preocupaciones giran en torno al consumo energético —equivalente al de todo el estado de Utah— y el uso de agua, dado que el centro se ubicará cerca del lago Salado. La empresa asegura que generará su propia energía mediante gas natural, pero las críticas persisten.

El proyecto ya es un hecho, y la situación se ha tornado tensa. Incluso se han registrado amenazas de muerte contra los responsables del desarrollo.