Un pastor retirado de 77 años, Clive Johnston, se enfrenta a un segundo día de juicio este miércoles por predicar cerca del Hospital Causeway en Coleraine (Irlanda del Norte) el pasado 7 de julio de 2024. A pesar de que su sermón no incluyó referencias al aborto, las autoridades lo acusan de violar la Ley de Zonas de Acceso Seguro (Safe Access Zones Act) de Irlanda del Norte, que prohíbe cualquier acción destinada a 'influir', 'impedir' o 'dificultar' el acceso a servicios de interrupción voluntaria del embarazo dentro de un radio de 100 metros de ocho centros autorizados.

El sermón de Johnston, que incluía cantar con un ukelele y compartir su testimonio personal, culminó con la lectura de Juan 3:16. Según grabaciones de la cámara corporal de la policía, un agente interrumpió la prédica indicándole que se encontraba en una 'zona de acceso seguro' y que debía detenerse. Johnston respondió que no estaba violando la ley al no mencionar el aborto, negándose a abandonar el lugar. El agente, tras advertirle de que podría ser retirado por la fuerza y enfrentar cargos, le tomó sus datos personales y le notificó que recibiría una citación judicial.

Johnston enfrenta dos cargos bajo esta ley, acusándolo de 'influir' en alguien que buscaba un aborto, a pesar de que los documentos judiciales no alegan que mencionara el tema ni portara carteles alusivos. De ser declarado culpable, podría ser multado con hasta 2.500 libras (3.375 dólares).

Simon Calvert, director adjunto de Asuntos Públicos del Christian Institute —organización que apoya a Johnston—, calificó el caso como una 'restricción escandalosa' a la libertad religiosa y de expresión. 'Procesar a alguien por predicar Juan 3:16 cerca de un hospital en un domingo tranquilo es una afrenta inaceptable', declaró.

El caso de Johnston no es aislado. En 2023, Rose Docherty, una abuela escocesa de 75 años, fue procesada en Escocia bajo una legislación similar por portar un cartel cerca de un hospital que decía: 'La coerción es un delito, aquí para hablar'.

La polémica se extiende más allá de las islas británicas. Un portavoz del Departamento de Estado de EE.UU. advirtió que el país está 'monitoreando de cerca' estos casos en el Reino Unido, así como otras formas de censura en Europa. 'La persecución de la oración silenciosa no solo viola el derecho fundamental a la libertad de expresión y religiosa, sino que también representa un alejamiento preocupante de los valores compartidos que deben sustentar las relaciones entre EE.UU. y el Reino Unido', afirmó.

Fuente: Reason