El Tribunal Supremo socava la democracia con su decisión sobre derechos electorales

La reciente sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos, que anula lo que quedaba de la histórica Ley de Derecho al Voto de 1965, ha abierto un debate urgente sobre la necesidad de reformar la institución judicial para preservar la democracia. Al otorgar carta blanca a los estados liderados por republicanos para manipular los distritos electorales y excluir del poder político a la población afroamericana, el alto tribunal ha perdido legitimidad y ha puesto en riesgo el sistema democrático multirracial del país.

Una decisión histórica con graves consecuencias

Rick Hasen, profesor de Derecho Electoral en la Universidad de California (UCLA) y experto en la materia, calificó la resolución en el caso Louisiana v. Callais como "una de las decisiones más dañinas y perniciosas del Tribunal Supremo en el último siglo". Hasen, cuya investigación fue citada en el voto particular de la jueza Elena Kagan, reconoció que, hasta ahora, había resistido la idea de impulsar reformas en el alto tribunal. Sin embargo, admitió que "los demócratas deben considerar ahora reformar el Tribunal Supremo, una conclusión a la que me resistía hasta que el tribunal hizo inevitable este paso".

Propuestas para reformar el sistema electoral

Además de las reformas al Tribunal Supremo, los expertos sugieren otra medida clave que el Congreso y el presidente podrían implementar: abolir el sistema actual de distritos uninominales en la Cámara de Representantes y adoptar un modelo de representación proporcional.

El poder del Congreso para cambiar las reglas electorales

El Artículo I de la Constitución estadounidense otorga al Congreso la autoridad para establecer el "tiempo, modo y lugar" de las elecciones federales. Los estados administran los comicios dentro de los límites que marca el Legislativo federal. Durante la primera mitad del siglo XIX, el Congreso permitía a los estados cierta libertad para diseñar sus propios sistemas electorales, siempre que cumplieran con el número de representantes asignados a cada estado en la Cámara de Representantes. (El Senado, que no se elegiría por voto popular hasta principios del siglo XX, no forma parte de este debate).

Los distritos uninominales: origen y problemas

Muchos estados adoptaron el sistema de distritos uninominales, que sigue vigente hoy. En este modelo, los legisladores estatales dividen el territorio en circunscripciones, cada una de las cuales elige a un único representante. Aunque este sistema tiene ventajas, como una mayor representación regional y un vínculo más directo entre los electores y sus representantes, también presenta graves inconvenientes. El principal es la manipulación de los distritos electorales, conocida como "gerrymandering".

El término tiene su origen en Elbridge Gerry, gobernador de Massachusetts entre 1810 y 1812. Durante su mandato, su partido, los Demócrata-Republicanos, rediseñó los distritos electorales para mantener el control del legislativo estatal. El mapa resultante era tan manipulado que un periódico federalista lo comparó con la forma de un salamandra, acuñando el término "gerrymandering" en su edición del 26 de marzo de 1812. Aunque Gerry no estaba directamente involucrado en el diseño, el escándalo llevó su nombre a la historia.

Alternativas históricas: el sistema de lista completa

Lo que muchos desconocen es que los distritos uninominales no fueron la única opción en los primeros años de la república. Una alternativa común era el sistema de lista completa (o "general-ticket"). En este modelo, los votantes emitían su sufragio por tantos candidatos como escaños correspondieran a su estado, y los candidatos con más votos eran elegidos. Sin embargo, este sistema también tenía fallos, ya que convertía las elecciones en un "todo para el ganador", permitiendo que un partido con mayoría simple se adjudicara todos los escaños de un estado.

¿Por qué la representación proporcional es una solución?

La representación proporcional garantizaría que los escaños en la Cámara de Representantes reflejen con mayor precisión la distribución del voto popular. Esto reduciría el impacto del gerrymandering y permitiría una mayor diversidad política en el Congreso, incluyendo una representación más justa de las minorías raciales y étnicas. Además, este sistema fomentaría la competencia entre partidos y reduciría la polarización, al incentivar la formación de coaliciones y alianzas.

Conclusión: el momento de actuar es ahora

La sentencia del Tribunal Supremo ha dejado claro que el sistema actual es vulnerable a la manipulación política y racial. Reformar el alto tribunal y cambiar el modelo de elección de la Cámara de Representantes son pasos necesarios para proteger la democracia estadounidense. El Congreso y el presidente tienen la oportunidad de actuar en la próxima legislatura para implementar estos cambios y garantizar que las elecciones sean justas, inclusivas y representativas.