El campus médico de Sanford Health en Sioux Falls (Dakota del Sur) ha incorporado una innovadora solución para pacientes que deben someterse a procedimientos médicos: un hotel integrado en el hospital. Ubicado en las dos plantas superiores del nuevo ala ortopédica, este espacio permite a los pacientes pernoctar en el mismo edificio donde recibirán tratamiento, evitando desplazamientos largos en una región donde los hospitales suelen estar a cientos de kilómetros de distancia.
«Es mucho más cómodo para los pacientes bajar en ascensor ocho plantas y registrarse para una cirugía que tener que desplazarse por la ciudad o, en algunos casos, recorrer cientos de kilómetros», explica Andy Munce, presidente y director ejecutivo de la región de Sioux Falls de Sanford Health. «La pregunta clave fue: ¿cómo podemos facilitarles la vida?»
El Sanford Orthopedic Hospital and Highpoint Hotel, inaugurado a principios de este año, es un complejo de nueve plantas que combina 12 quirófanos, 19 habitaciones de hospitalización, un resonador magnético intraoperatorio, junto a 56 habitaciones de hotel, un bar, un restaurante y un salón con chimenea.
Esta fusión entre hospital y hotel es poco común en el sector sanitario, pero responde a una necesidad que muchas instituciones pasan por alto, según Luis Zapiain, director de hostelería de HKS, la firma de arquitectura responsable del diseño. «Los hoteles cerca de hospitales no son algo nuevo, pero suelen limitarse a ser un lugar para dormir. Sanford buscaba algo más: una experiencia integral que pudieran gestionar ellos mismos y ofrecer a sus pacientes de manera holística», señala.
Para Munce, el hotel es una extensión del hospital y una forma de mejorar la atención sanitaria. «Cuando los pacientes viajan para someterse a procedimientos, cuidados especializados o ingresan en UCI, tienen muchas preocupaciones. Puede ser una situación muy estresante. ¿Cómo podemos, como sistema de salud, ayudarles en ese proceso?», se pregunta.
Diseño que combina funcionalidad y confort
El equipo de HKS trabajó con sus estudios de hostelería y salud en un proyecto conjunto poco habitual. El resultado es un edificio donde ambas áreas —hospital y hotel— mantienen sus propias identidades sin interferir entre sí. «Es fundamental que los espacios tengan su propio carácter», afirma Zapiain. «La gente espera limpieza y profesionalismo en un hospital, y comodidad y calma en un hotel».
Por ello, los interiores se diseñaron con equipos separados: las zonas médicas destacan por sus paredes blancas y funcionalidad, mientras que el hotel incorpora toques de madera, muebles mullidos y una decoración acogedora. «Nadie confundirá el hotel con el hospital, ni viceversa», asegura el experto.
Esta iniciativa no solo mejora la experiencia del paciente, sino que también optimiza la logística en una región donde los desplazamientos pueden ser un obstáculo para recibir atención médica oportuna.